Diócesis de Lomas de Zamora - Buenos Aires  - Argentina

info@rcclomasdezamora.com.ar

 

Cinco maneras de mantener su espiritualidad

 

Por lo general la gente pone mucha atención en el cuidado de su cuerpo y de su mente, dejando el cuidado del alma muy al abandono. Pero para nutrir el alma es necesario ejercitarse y mantener apropiadamente el espíritu. La espiritualidad es una forma de ser y de vivir. Es nuestra vida ordenada y dirigida a Dios a través del Espíritu Santo.


Es como estar en el mar en un barco de vela en un viaje hacia una tierra distante. El Espíritu Santo es el viento que llena la vela y mueve el barco. La espiritualidad envuelve los centenares de decisiones que tomamos constantemente y mantiene el timón del barco en la dirección correcta.

La espiritualidad es para el alma lo que el oxígeno es para el cuerpo. Como cristianos, necesitamos mantener nuestra espiritualidad fresca y viva. Hay muchas maneras de hacerlo. Aquí les presentamos cinco:

 

1) Entregar todo a Dios

Algunas personas piensan que ser cristiano es algo muy complicado. Sin embargo, el evangelio nos dice que los primeros seguidores de Jesús se volvieron sus discípulos de una manera muy simple: Cuando Jesús vio a Pedro y Andrés, él les dijo, "Síganme, y yo les haré pescadores de hombres. En seguida ellos dejaron sus redes y lo siguieron" (Mt 4:18-20).

Si queremos ser seguidores de Cristo, debemos dejar nuestras redes: dejar de poner condiciones a Dios… olvidar nuestra necesidad de tener la razón… despojarnos de nuestro ego y nuestro orgullo… abandonar nuestra necesidad de tener el control de todo y de todos… y rechazar nuestro miedo a no ser capaces de sobrevivir sin más poder, prestigio ni posesiones. Ésas son las redes en las que podemos enredarnos. Podemos pensar que somos libres, pero ¿será cierto? ¿Cómo podemos ser libres si vivimos con una ansiedad y miedo constantes causados por la falsa creencia de que no tenemos suficiente?

Cuando entregamos todo a Dios, cuando dirigimos nuestra vida a Jesucristo, descubrimos que no necesitamos tener más para ser más apreciados. ¿Por qué? Porque Dios nos creó, y Dios nos ama completamente desde antes de nuestro nacimiento. No necesitamos demostrarle nada a Dios para ganarnos su amor porque ya somos sus hijos amados.

Y porque somos los hijos de Dios, Dios tiene un plan maravilloso para cada una de nuestras vidas. Dios nos proporcionará todo lo que necesitemos para llevar a cabo este plan. Jesús lo presentó de esta manera: "Yo les digo, nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o tierras por mi causa y por causa del evangelio quedará sin recibir cien veces más: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. (Mc 10, 29).

Entregue todo a Dios. Sí, es simple aunque es muy difícil de hacer. Como cristianos, sabemos y debemos entregarnos constantemente a Dios. Cada día se nos pide entregar el timón a Jesús y recordar muchas veces que Él es el verdadero capitán. Cuando finalmente le permitimos a Jesús dirigir nuestras vidas, es cuando empezamos a disfrutar el paseo.

 

2)   Confíe
 

Después de que nos entreguemos a Dios, la vida espiritual requiere de confianza. Confíe que Jesús estará de nuestro lado, tanto en los tiempos buenos como en los malos. Él nos amará todos los días de nuestra vida. Y no sólo aquí en la tierra sino también en la vida futura, que Jesús promete a todos los que le aman y le siguen. La vida espiritual es una relación de alianza, como un matrimonio, entre Jesús y cada uno de nosotros. Como en cualquier matrimonio, la confianza es la base sobre la cual se construye la vida juntos.

Cuando confiamos en Dios, nos sentimos estables, con una sensación de seguridad, la única seguridad con la que podemos contar siempre en esta vida. El profeta que Isaías escribió lo siguiente sobre la confianza:

"Yo confiaré, y no tendré miedo, porque el Señor Dios es mi fuerza y mi poderío; Dios se ha vuelto mi salvación" (Is. 12:2).

 

3)   Ore
 

La oración es como la bomba en la borda en un barco. Nos ayuda expulsar la inmundicia de nuestras almas. De esta manera, la oración es una forma de exorcismo. Jesús expulsa el mal de nosotros cuando oramos.

La oración es para el alma que el ejercicio es para el cuerpo. Podemos vivir y no orar, pero nos sentiríamos mucho mejor si lo hacemos. Ore por lo menos dos veces al día, durante media hora en la mañana y media hora en la noche; y tendrá una vida espiritual fuerte.

 

4)   Actúe conforme a la Palabra de Dios

La oración es como un pozo artesiano en una montaña. El agua del pozo de la oración es pura y limpia. Pero si el agua no fluye hacia un río, y se estanca. Los bichos y las algas enturbiarán el agua. Lo mismo ocurre con nuestra vida espiritual. Cuando nuestra vida de oración fluye hacia el río de la acción, nos ayuda a conservar nuestra fe pura. Ore siempre, pero después vaya y actúe conforme a la palabra de Dios.

Las obras materiales y espirituales de misericordia son una buena manera de llevar a la práctica la Palabra de Dios. Las obras corporales de misericordia son: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, dar albergue a los sin techo, visitar enfermos y encarcelados, rescatar a los cautivos y enterrar a los muertos. Las obras espirituales de misericordia incluyen: enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca, fortalecer al que duda, confortar a los afligidos y orar por los vivos y difuntos.

 

5) Encuentre una comunidad de Fe

Es sumamente difícil de tener una vida espiritual sana con sólo la Biblia y Jesús. Quizá algunos monjes eremitas lo han hecho, pero un buen abad nunca le permite a un monje volverse un ermitaño hasta que él haya sido miembro activo de su comunidad de fe durante mucho tiempo. Jesús quiere que estemos con otros que puedan ayudarnos en nuestro camino.

Si usted no está listo para unirse a una comunidad de fe, entonces entre en un grupo de oración y fe.  Para hacer esto usted tendrá que sobreponerse a su miedo de abrirse a los otros. Es natural ser reservado cuando no estamos acostumbrados a compartir nuestra fe con otros. Podemos sentirnos avergonzados de compartir nuestras experiencias ante un grupo. Pero anímese y verá que no se siente tan mal, al contrario se siente muy bien, y lo más importante: fluirán muchas bendiciones a su vida espiritual.

Éstas son cinco maneras básicas de mantener una vida espiritual saludable. Aunque pueden ser sencillas, ninguna es fácil, incluso para aquellos que han practicado su fe por mucho tiempo. Pruebe estas cinco maneras durante cinco meses y pronto verá como su espiritualidad crece día con día.  

 

 Novedades | Como Colaborar | Envíenos un mail |
 Web Diseñada para 1024 X 768 - Diciembre de 2005