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Cinco maneras de mantener su espiritualidad
Por lo general la gente
pone mucha atención en el cuidado de su cuerpo y de su mente,
dejando el cuidado del alma muy al abandono. Pero para nutrir
el alma es necesario ejercitarse y mantener apropiadamente el
espíritu. La espiritualidad es una forma de ser y de vivir. Es
nuestra vida ordenada y dirigida a Dios a través del Espíritu
Santo.
Es como estar en el mar en un barco de vela en un viaje hacia
una tierra distante. El Espíritu Santo es el viento que llena
la vela y mueve el barco. La espiritualidad envuelve los
centenares de decisiones que tomamos constantemente y mantiene
el timón del barco en la dirección correcta.
La espiritualidad es para el alma lo que el oxígeno es para el
cuerpo. Como cristianos, necesitamos mantener nuestra
espiritualidad fresca y viva. Hay muchas maneras de hacerlo.
Aquí les presentamos cinco:
1) Entregar todo a Dios
Algunas personas piensan que ser cristiano es algo muy
complicado. Sin embargo, el evangelio nos dice que los
primeros seguidores de Jesús se volvieron sus discípulos de
una manera muy simple: Cuando Jesús vio a Pedro y Andrés, él
les dijo, "Síganme, y yo les haré pescadores de hombres. En
seguida ellos dejaron sus redes y lo siguieron" (Mt 4:18-20).
Si queremos ser seguidores de Cristo, debemos dejar nuestras
redes: dejar de poner condiciones a Dios… olvidar nuestra
necesidad de tener la razón… despojarnos de nuestro ego y
nuestro orgullo… abandonar nuestra necesidad de tener el
control de todo y de todos… y rechazar nuestro miedo a no ser
capaces de sobrevivir sin más poder, prestigio ni posesiones.
Ésas son las redes en las que podemos enredarnos. Podemos
pensar que somos libres, pero ¿será cierto? ¿Cómo podemos ser
libres si vivimos con una ansiedad y miedo constantes causados
por la falsa creencia de que no tenemos suficiente?
Cuando entregamos todo a Dios, cuando dirigimos nuestra vida a
Jesucristo, descubrimos que no necesitamos tener más para ser
más apreciados. ¿Por qué? Porque Dios nos creó, y Dios nos ama
completamente desde antes de nuestro nacimiento. No
necesitamos demostrarle nada a Dios para ganarnos su amor
porque ya somos sus hijos amados.
Y porque somos los hijos de Dios, Dios tiene un plan
maravilloso para cada una de nuestras vidas. Dios nos
proporcionará todo lo que necesitemos para llevar a cabo este
plan. Jesús lo presentó de esta manera: "Yo les digo, nadie
que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos
o tierras por mi causa y por causa del evangelio quedará sin
recibir cien veces más: ahora al presente, casas, hermanos,
hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el
mundo venidero, vida eterna. (Mc 10, 29).
Entregue todo a Dios. Sí, es simple aunque es muy difícil de
hacer. Como cristianos, sabemos y debemos entregarnos
constantemente a Dios. Cada día se nos pide entregar el timón
a Jesús y recordar muchas veces que Él es el verdadero
capitán. Cuando finalmente le permitimos a Jesús dirigir
nuestras vidas, es cuando empezamos a disfrutar el paseo.
2)
Confíe
Después de que nos
entreguemos a Dios, la vida espiritual requiere de confianza.
Confíe que Jesús estará de nuestro lado, tanto en los tiempos
buenos como en los malos. Él nos amará todos los días de
nuestra vida. Y no sólo aquí en la tierra sino también en la
vida futura, que Jesús promete a todos los que le aman y le
siguen. La vida espiritual es una relación de alianza, como un
matrimonio, entre Jesús y cada uno de nosotros. Como en
cualquier matrimonio, la confianza es la base sobre la cual se
construye la vida juntos.
Cuando confiamos en Dios, nos sentimos estables, con una
sensación de seguridad, la única seguridad con la que podemos
contar siempre en esta vida. El profeta que Isaías escribió lo
siguiente sobre la confianza:
"Yo confiaré, y no tendré miedo, porque el Señor Dios es mi
fuerza y mi poderío; Dios se ha vuelto mi salvación" (Is.
12:2).
3)
Ore
La oración es como la
bomba en la borda en un barco. Nos ayuda expulsar la
inmundicia de nuestras almas. De esta manera, la oración es
una forma de exorcismo. Jesús expulsa el mal de nosotros
cuando oramos.
La oración es para el alma que el ejercicio es para el cuerpo.
Podemos vivir y no orar, pero nos sentiríamos mucho mejor si
lo hacemos. Ore por lo menos dos veces al día, durante media
hora en la mañana y media hora en la noche; y tendrá una vida
espiritual fuerte.
4)
Actúe conforme a la Palabra de
Dios
La oración es como un pozo artesiano en una montaña. El agua
del pozo de la oración es pura y limpia. Pero si el agua no
fluye hacia un río, y se estanca. Los bichos y las algas
enturbiarán el agua. Lo mismo ocurre con nuestra vida
espiritual. Cuando nuestra vida de oración fluye hacia el río
de la acción, nos ayuda a conservar nuestra fe pura. Ore
siempre, pero después vaya y actúe conforme a la palabra de
Dios.
Las obras materiales y espirituales de misericordia son una
buena manera de llevar a la práctica la Palabra de Dios. Las
obras corporales de misericordia son: dar de comer al
hambriento, vestir al desnudo, dar albergue a los sin techo,
visitar enfermos y encarcelados, rescatar a los cautivos y
enterrar a los muertos. Las obras espirituales de misericordia
incluyen: enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca,
fortalecer al que duda, confortar a los afligidos y orar por
los vivos y difuntos.
5) Encuentre una comunidad de Fe
Es sumamente difícil de tener una vida espiritual sana con
sólo la Biblia y Jesús. Quizá algunos monjes eremitas lo han
hecho, pero un buen abad nunca le permite a un monje volverse
un ermitaño hasta que él haya sido miembro activo de su
comunidad de fe durante mucho tiempo. Jesús quiere que estemos
con otros que puedan ayudarnos en nuestro camino.
Si usted no está listo para unirse a una comunidad de fe,
entonces entre en un grupo de oración y fe. Para hacer esto
usted tendrá que sobreponerse a su miedo de abrirse a los
otros. Es natural ser reservado cuando no estamos
acostumbrados a compartir nuestra fe con otros. Podemos
sentirnos avergonzados de compartir nuestras experiencias ante
un grupo. Pero anímese y verá que no se siente tan mal, al
contrario se siente muy bien, y lo más importante: fluirán
muchas bendiciones a su vida espiritual.
Éstas son cinco maneras básicas de mantener una vida
espiritual saludable. Aunque pueden ser sencillas, ninguna es
fácil, incluso para aquellos que han practicado su fe por
mucho tiempo. Pruebe estas cinco maneras durante cinco meses y
pronto verá como su espiritualidad crece día con día.
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