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El Papa a
carismáticos: Se necesitan comunicadores de la belleza del Evangelio
Envía un
mensaje a 25.000 participantes del XXVII Congreso Nacional en Rímini
Juan Pablo II ha querido transmitir la
necesidad actual de hombres y mujeres «que sepan comunicar la fascinación
del Evangelio» en un mensaje enviado al Congreso anual de la «Renovación
en el Espíritu» de Italia (RnS, por sus siglas en italiano), que reúne en
la ciudad de Rímini hasta el próximo domingo a 25.000 participantes.
El «Rinnovamento nello Spirito Santo» (RnS) o «Renovación Carismática
Católica» (RCC) surgió en 1967 cuando algunos estudiantes de la
Universidad de Duquesne (Pittsburgh, Pennsylvania – EE. UU.) participaron
en un retiro durante el cual experimentaron la efusión del Espíritu Santo
y la manifestación de algunos dones carismáticos.
Desde entonces, la RCC se ha difundido rápidamente por todo el mundo y
desde 1970 está presente en Italia. Actualmente más de 100 millones de
católicos participan de su espiritualidad en 200 países. Tiene un Consejo
Internacional (ICCRS – International
Catholic Charismatic Renewal Services) reconocido por el Consejo
Pontificio para los Laicos.
En cuanto al RnS italiano, está
formado por 1.800 grupos y comunidades presentes en todas las diócesis del
país, donde 250.000 personas participan de su espiritualidad. Este año, el
congreso anual en Rímini –una gran reunión de oración y evangelización--
se transmite vía satélite a todo el mundo.
«He aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva; habrá gozo por siempre
por lo que yo voy a crear» (Cf. Is 65, 17-18) es un lema –escogido para
esta XXVII edición-- «que ayuda a contemplar el gran misterio del gozo
cristiano», reconoce el Papa en su mensaje, enviado a través del obispo de
Rímini, monseñor Mariano de Nicolò.
«Deseo de corazón –dice a los participantes-- que la Renovación en el
Espíritu Santo suscite cada vez más en la Iglesia la conversión interior
sin la cual difícilmente el hombre puede resistir las seducciones de la
carne y las concupiscencias del mundo».
Y es que «nuestro tiempo --reconoce-- tiene una gran necesidad de hombres
y mujeres que, como rayos de luz, sepan comunicar la fascinación del
Evangelio y la belleza de la vida nueva en el Espíritu».
«Con la fuerza arrolladora de la oración de alabanza y la gracia que brota
de la vida sacramental --recuerda--, el Espíritu dona incesantemente sus
carismas a la Comunidad eclesial, para que sea constantemente enriquecida
y edificada».
Pero advierte que al Evangelio de Cristo «hay que corresponder con la
audacia de la fe, que es madre de todos los milagros de amor, con la firme
confianza que nos hace rogar a Dios todo bien para la salvación de
nuestras almas».
«Cada uno, por lo tanto, como verdadero discípulo de Jesús, debe aplicarse
sin descanso a seguir sus enseñanzas, haciendo del propio camino de
renovación espiritual una permanente escuela de conversión y de santidad»,
exhorta Juan Pablo II.
«Ser testigos de las “razones del Espíritu”: ésta es vuestra misión,
queridos miembros de la Renovación en el Espíritu Santo –constata el
Papa--, en una sociedad donde a menudo la razón humana no parece
impregnada de la sabiduría que viene de lo Alto».
«Poned en el ánimo de los creyentes que participan en las actividades de
vuestros grupos y de vuestras comunidades una semilla de fecunda esperanza
en la cotidiana dedicación de cada uno a los propios deberes», pide
finalmente el Papa en el mensaje que leyó a toda la asamblea monseñor Dino
Foglio, asesor espiritual nacional del RnS.
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