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¿Qué
es la Renovación?
<<Que así sea
repetido en las familias cristianas el cuadro de los apóstoles reunidos en
Jerusalén después de la Ascención de Jesús al Cielo, cuando la iglesia
recién nacida, estaba unánime en comunión de pensamiento y oración con
Pedro y alrededor de Pedro, el pastor de los corderos y de las ovejas; y
que el Espíritu Divino se digne en contestar de la manera más consoladora
la oración que diariamente a El desciende de todos los rincones de la
Tierra: renueva en nuestros tiempos tus maravillas como un nuevo
Pentecostés y concede que la Santa Iglesia, manteniendo unánime una
oración continua, con María, Madre de Jesús, y bajo la dirección de San
Pedro, aumente el Reino del divino Salvador, el Reino de verdad y de
justicia, de amor y de paz, amén>> S.S. JUAN XXII (Humanae salutis).
Estamos
viviendo un renacer de la Iglesia. La Renovación Carismática Católica es
una de las tantas bendiciones dadas por Dios en respuesta a la oración del
Papa Juan XXIII; y es el Espíritu Santo el principal motor, el cual da sus
dones, sus frutos, etc., pero los da para extender el Reino de Dios, para
edificar la Iglesia.
Ser renovados y no
conocer la Renovación no es una actitud congruente. No podemos vivir una
renovación mediocre, sino mas bien debemos saber dar razón de nuestra fe,
como nos invita la Palabra de Dios en 1Pe 3,15 <<Estén siempre prontos
a dar razón de vuestra esperanza...>> No podemos quedarnos “enanos” en
nuestra fe; debemos saber dar razones de lo que vivimos.
HISTORIA DE LA RENOVACION
El 25 de enero de 1959. S.S. JUAN XXIII anunciaba su propósito
de convocar un Concilio Ecuménico; lo convocaba solemnemente el 25 de
diciembre de 1961 mediante la Constitución Apóstolica <<Humanae Salutis>>.
Después
de cuatro erapas conciliares, S.S. Paulo VI clausuraba el Concilio
cuménico Vaticano II en una ceremonia al aire libre, en la Paza de San
Pedro, el 8 de diciembre de 1965. En el verano-otoño de 1966, comenzó a
despuntar un fenómeno religioso llamado ahora <<Renovación en el
Espíritu Santo>>
En estas circunstancias, la Renovación
aparece como un acontecimiento post-conciliar estrechamente vinculado al
Concilio mismo en una coyuntura histórica importante para la Iglesia
Católica. La Renovación en el Espíritu Santo aparece, además, en relación
muy profunda con la experiencia de Pentecostés y se coloca expresamente
bajo el signo del Espíritu Santo.
Otoño de 1966
Varios hombres católicos, miembros de la
Universidad del Espíritu Santo (Duquesne, Pittsburg EE.UU.), se reunian
frecuentemente en ratos de oración fervorosa y en conversaciones a cerca
de la vitalidad de su vida de fe. Aquellos profesores se habían dedicado
durante años al servicio de Dios, entregándose a varias actividades
apostólicas....a pesar de todo eso, iban sientiendo que algo faltaba en su
vida cristiana personal. Aunque no podían especificar el “por que”, cada
uno reconocía que había cierto vacío, una falta de dinamismo, una
debilidad espiritual en sus oraciones y actividades. Era como si su vida
cristiana dependiera demasiado de sus propios esfuerzos, como si avanzaran
bajo su propio poder y motivados por su propia voluntad.... Conscientes de
que la fuerza de la comunidad cristiana primitiva tuvo origen con la
venida del Espíritu Santo en Pentecostés, empezaron a orar para que ese
Divino Espíritu manifestara en ellos su presencia llena de poder a favor
de su propia vida espiritual y del trabajo apostólico. Comenzaron a pedir
en oración que el Espíritu Santo les concediera una renovación y que el
vacío –que sus esfuerzos humanos había dejado- fuese llenado de la vida
poderosa del Señor Resucitado. Cada día los hombres rezaban unos por otros
el <<Ven, Espíritu Santo>>
Notre Dame (Indiana)
A fines de enero de 1967, Bert Ghezzi
comunica a universitarios de Notre Dame lo que sucedía en Pittsburgh. En
febrero, antes del retiro de Duquesne, Ralph Keifer va a Notre Dame y
narra sus experiencias. Pasado el retiro del 17-19 de febrero, cuenta por
teléfono las maravillas sucedidad durante esos días.
El
sábado 4 de marzo de 1967 un grupo de unos 30 estudiantes universitarios
se reúnen en la casa de Kevin y Dorothy Ranaghan. Un profesor de
Pittsburgh comparte lo sucedido en Duquesne y el 5 de marzo el grupo
entero pide oración para tener una nueva efusión del Espíritu Santo con
sus Dones y sus Frutos, para que así sus vidas fueran mas plenamente
cristianas. La respuesta no se hizo esperar; ante todo experimentaron un
profundo cambio interior: fueron hechos <<hombres nuevos>>, pero también
recibieron carismas del Espíritu Santo para dar –con audacia- testimonio
de Jesús Resucitado en el mundo actual.
Pasada
la Semana Santa se organiza en Notre Dame un retiro, con el fin de
discernir qué es lo que Dios está queriendo a través de estos
acontecimientos. Asisten unas ochenta personas, 40 de Notre Dame, entre
estudiantes, sacerdotes y profesores; y otros 40 de la Universidad de
Michigan State, entre los cuales estaban Steve Clark y Ralph Martin (Cfr.<<Pentecostales
católicos>> de K, y D. Ranaghan). La Renovación Carismática habia
nacido....
México 1970
Este Movimiento llegó a México el 20 de
noviembre de 1970. En el secretariado social se realizó el primer retiro,
que dirigió el Padre Harold Cohen de la Diócesis de Nueva Orleans, al cual
asistieron unas 30 personas, quedando inaugurado el primer grupo de
oración. En 1971 ocurrieron dos hechos importantes: el hermano Roy
Glasscok de Houston, durante seis meses puso su experiencia carismática a
favor del grupo, para encauzarlo por los caminos del Espíritu Santo.
El
segundo hecho, fue la sanación de la Srita. María Elena Talavera, hermana
de Mons. Talavera que posteriormente fue asesor nacional de este
movimiento y que actualmente es Arzobispo de la diócesis de Coatzacualcos,
Veracurz.
Al finalizar el año
de 1971, del 1 al 3 de diciembre, se realizó en México el primer congreso
de Renovación en la Iglesia del Altillo.
NATURALEZA DE LA
RENOVACION: UN <<NUEVO PENTECOTES>>
La Renovación en el spíritu Santo nació en un clima de
expectación eclesial, cuando la Iglesia de Cristo Jesús clamaba por una
renovación total, aparece como un <<NUEVO PENTECOSTES>> para renovar la
Iglesia de hoy.
La Renovación
vinculada con el misterio de Pentecostés, debe por ese mismo título
revestir las mismas características, el cual tuvo dos dimensiones
importantes de destacar:
1.-
El Espíritu Santo transformó primeramente el corazón de los discípulos; os
hizo “hombres nuevos”, “nueva creación” (cfr. Ez36,26-27; 2Co 5,17; Ef
2,15.)
2.-
El Espíritu Santo otorgó a los discípulos numerosos carísmas, que son
dones para edificar la Iglesia de Cristo.
A partir de aquel
momento, los discípulos quedaron trnsformados: de temerosos y tímidos
seguidores de Jesús, en ardientes y audaces testigos de Cristo muerto y
resucitado. La Renovación en el Espíritu Santo, queriendo ser como un
Nuevo Pentecostés o ser en verdad <<el perenne Pentecostés de la Iglesia>>
(Pablo VI), debe presentar las mismas características de aquella primera
donación del Espíritu:
·
Transformación interior, cambio de vida, conversión profunda, la cual no
es solamente un cambio de moral o de forma de pensar sino que es algo más
profundo; un cambio de corazón: el nuestro por el de Jesús.
Por eso podemos
decir que la renovación es un Movimiento de renacimiento espiritual bajo
el signo de Pentecostés que lleva a una vivencia semejante a las primeras
comunidades cristianas por su característica oración espontánea en
pequeños Grupos y Asambleas, donde hay un contacto vital con la Sagrada
Escritura que conlleva al servicio de la caridad de los hermanos en la fe.
La experiencia
fundamental en la Renovación: Un bautismo en el Espíritu, una nueva
efusión. En el seno del Movimiento, este “Nuevo Pentecostés” se reproduce
en la experiencia continua y consciente de ser <<llenos del Espíritu>> que
se denomina: Un bautismo en el Espíritu o Efusión del Espíritu.
La Iglesia nos invita a implorar todos los días al Espíritu
Santo.. La forma tradicional para pedir el Espíritu Santo es invocar al
Padre por medio de Cristo Nuestro Señor, para que nos dé al Espíritu
Consolador. Jesús insiste en esta petición en su Nombre en el momento
mismo en que promete el don del Espíritu de Verdad. Pero la oración más
sencilla y la más directa es también la más tradicional: <<Ven,
Espíritu Santo>> (CEC 2670-2671).
<<Un “bautismo
en el Espíritu” es la invasión del Espíritu Santo en el corazón del hombre
unida al don de la experiencia consciente que el hombre alcance de estar
lleno del Espíritu... Esa efusión del Espíritu se realiza de diferentes
maneras...A través de la oración de fe que hace un grupo de personas>>
(Estatutos Equipo Nacional de RCCES, México 1997)
Por ello es muy importante que esta oración sea
continuamente realizada. En cada reunión de oración sea la Asamblea o el
Grupo de oración, al comienzo y al final de las enseñanzas de los cursos,
orando unos por otros o simplemente haciendo la invocación: <<Ven,
Espíritu Santo>>, con toda la fe y la apertura a la acción y presencia del
Señor, conscientes de que cada vez que lo invoco, El me responde con su
gracia, invitándome a la intimidad y orando en míy por mí (Rm 8,26),
llevándome al encuentro con Cristo Señor (1Co 12,3) y con mi Padre Dios (Ga
4,6; Rm 8,15).
Esta experiencia se debe vivir continua y principalmente en
cada uno de los Medios del Movimiento; brota de manera natural la vivencia
diaria de ser conducido por el Espíritu Santo (Rm 8,14); cada tarea,
servicio, trabajo, oración, apostolado, y todo acontecimiento de la vida
diaria- familiar o social-, se transforma en acontecimiento de fe y
salvación, de amor y gracia, de esperanza y encuentro con Dios
<<donde todos los cristianos de cualquier clase o condición, están
llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección del amor>>
esto es:
la Vida en el Espíritu Santo
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