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"El pecado nos priva de ser bendecidos,
pero no te desanimes"
Isáias 1:18
"Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, yo
los dejaré blancos como la nieve;
aunque sean como la tela teñida de puerpura. yo los dejaré
blancos como la lana"
No lo pienses dos veces, "Pide y se te dará".
Dios es tu Padre y ha dejado para ti
30,000 promesas y 8,000 bendiciones...ya
te puedes imaginar por qué la mujer del flujo de sangre vivió
12 años en médicos, gastó todo lo que esta en su alcance, sin
poder alcanzar nada. No fue que los médicos no podían hacer
algo, aunque los médicos en ese entonces no pudieron hacer
nada. Al ella no saber que Jesús era la medicina que la podia
sanarla se mantuvo buscando. En el Antiguo Testamento
y en el Nuevo Testamento hay promesas de
Perdon, Sanidad, Prosperidad, Vida Eterna. Yo creo que ella no
conocía de las promesas que se nos abrían de dar a nosotros
como herencia por medio de Cristo. La promesa para ella sería
"el saver que Jesús la podía sanar" y la no conocerlo duró los
12 años, pero luego de pasar todo este tiempo alguien le habló
de Jesús y entonces pudo alcanzar su sanidad. El problema es
"el desconocer de la Palabra de Dios".
El hombre hasta el día de hoy, malgasta todo lo que está en su
alcance y aun no han podido alcanzar quien le supla sus
necesidades, porque solo se encuentra en Cristo.
Los días de tu vida para
Dios valen mucho no te imaginas cuanto. Vive tu fe hermano,
pide a Dios las promesas que se te fueron dada gratis en
Cristo.
Hay muchos que andan
vagando como huérfanos sin Padre, Dios es tu Padre y te quiere
suplir tu vida, él te quiere bendecir, el te quiere sanar, él
te quiere dar vida en abundancia por medio a su Hijo,
Jesucristo. Te digo esto hermano, que se cumplan en ti según
sea tu fe, tal como nos dijo el mismo Jesucristo “hágase según
tu fe”.
"Jesús se dio la vuelta,
vio a la mujer y le dijo: Ánimo, hija, por tu fe has dido
sanada"
(San Mateo 9:22)
No te enojes fácilmente,
el enojo habita en el corazón del insensato.
Eclesiastés 7: 9
Hermanos muy queridos, que
todos sean prontos para escuchar, lentos para hablar y
enojarse; porque la ira del hombre no cumple la justicia de
Dios.
Santiago 1:19-20
Enójense, pero sin pecar:
que el enojo no les dure hasta el término del día, y ni den
lugar al demonio.
Efesios 4:26
No se hagan justicia por
ustedes mismos, queridos hermanos, dejen que Dios sea el que
castigue: ya la Escritura lo dice: “Yo castigaré, yo daré lo
que corresponde”, dice el Señor.
Romanos 12:19
El Señor no demora en
cumplir lo que prometió, como algunos se imaginan, sino que
tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie
perezca, sino que todos lleguen a la conversión.
2 Pedro 3:9
Son los hijos regalo del
Señor y es el fruto del vientre, premio suyo; como flechas en
manos del guerrero son los hijos tenidos cuando joven.
Feliz el hombre que con tales flechas ha llenado su aljaba,
cuando vaya
a la plaza a litigar no podrán humillarlo sus contrarios.
Salmo 127:3-5
Así dice Yahvé: Actúen
correctamente y hagan siempre lo debido,
pues mi salvación se viene acercando y mi justicia está a
punto de aparecer.
Isáias 56:1
¡Cualquiera de ustedes que
respete a Yahvé, que escuche la voz de su servidor! El que
camina a oscuras, sin luz para alumbrarse, que confíe en el
nombre de Yahvé, y que se apoye en su Dios.
Isáias 50:10
Por él estamos plenamente
seguros: si le pedimos algo conforme a su voluntad, él nos
escuchará. Sabemos que él nos atiende, cualquier cosa que le
pidamos; por tanto sabemos que ya tenemos lo que le hemos
pedido.
1 Juan 5:14-15
Cuando Jesús estuvo en su
casa, los ciegos lo fueron a buscar y Jesús les preguntó:
¿Creen que yo puedo sanarlos? Contestaron: ¨Si Señor.¨
Entonces Jesús les tocó los ojos diciendo: ¨Reciban ustedes lo
que han creído.¨ Y vieron.
Mateo 9:28-29
Por lo tanto, la fe nace
de una predicación, y la predicación se arraiga en la palabra
de Cristo.
Romanos 10:17
Jesús le dijo: Tú crees
porque has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!
Juan 20:29
En Dios confío y nada
temo, ¿qué puede hacerme el hombre?
Salmo 56:12
No temas, pues yo estoy
contigo; no mires con desconfianza, pues yo soy tu Dios; yo te
doy fuerzas, yo soy tu auxilio, y con mi diestra victoriosa te
sostendré.
Isáias 41:10
Y nosotros hemos de
responder confiados: El Señor es mi socorro, no temeré. ¿Qué
pueden contra mí los hombres?
Hebreos 13:6
En el amor no hay temor.
El amor perfecto echa fuera el temor, pues el temor mira al
castigo. Mientras uno teme no conoce el amor perfecto.
1 Juan 4:18
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