Diócesis de Lomas de Zamora - Buenos Aires  - Argentina

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Orando con la BIBLIA

 

"En esto está la confianza que tenemos en él: en que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. 
Y si sabemos que nos escucha en lo que le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que hayamos pedido"
. 
1 Juan 5,14-15

 

La Palabra de Dios

¿Hay para Dios algo imposible? Todo es posible para Dios.

 

Diariamente en el mundo, te rodean circunstancias adversas: amargura, desánimo, tristeza, resentimiento, ansiedad, depresión, temor, etc., sentimientos que cambian el sentido del plan de Dios para tu vida, porque con la duda vacilas, pierdes la esperanza y olvidas que Dios te ama y está siempre a tu lado para ayudarte a llevar la carga y resolver tus dificultades.

  Es momento de mover tu existencia con el vigor y presencia de la Palabra divina. Cuando experimentes algunos de estos estados de ánimo, siempre encontrarás en la Palabra de Dios, el mensaje fortaleciente y adecuado a tu necesidad.

  Así que, si estás en época de sequía espiritual, utiliza la lluvia vivificadora de la Palabra de Dios: empapa tu espíritu con gracia consoladora; apóyate firmemente y confía en sus promesas, ellas te pertenecen, debes invocarlas con fe para que actúen y proporcionen alivio a tu necesidad.

Innumerables son los testimonios que se escuchan de personas que al proclamar la Palabra de Dios para su necesidad, han encontrado respuesta y alivio a su problema; pero es necesario que lo hagas de la siguiente manera:

1.     Determina realmente cuál es tu correspondiente necesidad o tu problema específico, por ejemplo: preocupado, ansioso, cansado de la vida, triste, enfermo, etc.

2.  Pide al Espíritu Santo que venga a tu corazón y te disponga a saborear el mensaje y creer firmemente que Dios es fiel y cumple su Palabra.

3.  Tomemos un ejemplo con la siguiente cita bíblica: “Depositen en ÉI todas sus preocupaciones, pues él cuida de ustedes.” (1 Pedro 5,7)

Proclámala varias veces, con fe, unción, claridad y fuerza, pronunciando bien, porgue “... la fe nace de una predicación y la predicación se arraiga en la Palabra de Cristo.” (Romanos 10,17)

4.  Personaliza la cita y hazla tuya, coloca tu nombre (o el de tu ser querido o el de la persona por la que intercedes) y repite la Palabra varias veces. Esta es viva y eficaz y te dará la ayuda espiritual, física y material que necesitas. EjempIo: “Deposito en El todas mis preocupaciones, pues El cuida de mí.”

5.  Termina siempre con una oración basada en esa Palabra. EjempIo: Tú conoces ¡oh Dios! mis preocupaciones (enúncialas), creo en ti, sé que no me abandonas, que cuidas de mí. Como Padre providente, suples mis necesidades de acuerdo a tu Voluntad... etc.

6. Luego, puedes continuar con otros versículos hasta que “la Palabra que sale de la boca de Dios haya hecho lo que quería y haya llevado a cabo su misión.” (Isaías. 55,11).

La Palabra de Dios es......

Autoridad infalible

Todos los textos de la Escritura son inspirados por Dios y son útiles para enseñar, para rebatir, para corregir, para guiar en el bien. La Escritura hace perfecto al hombre de Dios y lo deja preparado para cualquier buen trabajo. (2 Timoteo 3,16-1 7)

Sépanlo bien: nadie puede interpretar a su gusto una profecía de la Escritura, ya que ninguna profecía proviene de una decisión humana, sino que los hombres de Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo. (2 Pedro 1, 20-2 1)

Pasarán el cielo y la tierra, pero mis Palabras no pasarán. (Marcos 13,31)

Pues él habló y todo fue creado, lo ordenó y las cosas existieron. (Salmo 33:9)

Por su Palabra surgieron los cielos, y por su aliento todas las estrellas. (Salmo 33,6)

Para siempre, Señor, es tu palabra, estable como el cielo. (Salmo 119,89)

Ya que nacieren a otra vida que no viene de hombres mortales. Ustedes ahora viven por la Palabra eterna del Dios que vive y que permanece. Está escrito: “Toda carne es como hierba y su gloria como flor del campo. La hierba se seca y la flor cae, pero la Palabra del Señor permanece eternamente.” La Palabra de que se habla aquí es la Buena Nueva que llegó a ustedes. (1 Pedro 1,23-25)

En efecto, la Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo. Penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los huesos y los tuétanos para probar los deseos y los pensamientos más íntimos. (Hebreos 4:12)

Toda Palabra de Dios es verdadera, es un escudo para quien se refugia en él. (Proverbios 30,5)

Como baja la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado y fecundado la tierra y haberla hecho germinar, dando la simiente para sembrar y el pan para comer, así será la Palabra que salga de mi boca. No volverá a mí sin haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo su misión. (lsaías 55,10-11)

En él todas las promesas de Dios han pasado a ser un si; por eso precisamente decimos en su Nombre ¡Amén! para dar gracias a Dios. (2 Corintios 1,20)

No vaciló, sin embargo, ni desconfió de la promesa de Dios, antes bien cobró vigor en la fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que si él promete, tiene poder para cumplir. Y Dios tomó en cuenta esa fe para hacerlo santo. (Romanos 4,20-22)

Su poder divino nos ha dado todo lo que necesitamos para la Vida y la piedad. Primero, el conocimiento de Aquel que nos llamó por su propia Gloria y poder, entregándonos las promesas más extraordinarias y preciosas. Por ellas ustedes participan de la naturaleza divina, después de rechazar la corrupción y los malos deseos de este mundo. (2 Pedro 1,3-4)

Por eso Dios también se comprometió con juramento; quiso demostrar a los que habían de heredar sus promesas que nunca cambiaría su decisión. Tenemos, pues, promesa y juramento: dos cosas irrevocables. en las que Dios no puede mentir y que nos dan plena seguridad cuando dejamos todo para aferrarnos a nuestra esperanza. Esta es como un ancla espiritual, segura y firme, que se fija más allá de la cortina del Templo, en el santuario mismo. (Hebreos 6, 17- 19)

 

La Palabra de Dios es......

EFICAZ

 

En efecto, la Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo. Penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los huesos y los tuétanos para probar los deseos y los pensamientos más íntimos. Toda criatura es transparente ante ella; todo queda desnudo y al descubierto a los ojos de aquel a quien deberemos dar cuentas. (Hebreos 4:12-13)

Como baja la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado y fecundado la tierra y haberla hecho germinar, dando la simiente para sembrar y el pan para comer, así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí sin haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo su misión. (Isaías 55:10-11)

La hierba se seca y la flor se marchita, mas la palabra de nuestro Dios permanece para siempre. (Isaías 40: 8)

Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán. (Mateo 24:35)

Sigamos profesando nuestra esperanza sin que nada nos pueda conmover, ya que es digno de confianza aquel que se comprometió. (Hebreos 10:23)

Todos los textos de la Escritura son inspirados por Dios y son útiles para enseñar, para rebatir, para corregir, para guiar en el bien. La Escritura hace perfecto al hombre de Dios y lo deja preparado para cualquier buen trabajo. (2 Timoteo 3:16- 17)

Por eso Dios también se comprometió con juramento; quiso demostrar a los que habían de heredar sus promesas que nunca cambiaría su decisión. Tenemos, pues, promesa y juramento: dos cosas irrevocables, en las que Dios no puede mentir y que nos dan plena seguridad cuando dejamos todo para aferrarnos a nuestra esperanza. (Hebreos 6:17- 18)

Ahora los encomiendo a Dios y a la Palabra portadora de su gracia, la cual tiene eficacia para darles crecimiento y conseguirles la herencia que compartirán con todos los santos. (Hechos 20:32)

Ustedes ahora viven por la palabra eterna del Dios que vive y que permanece. Está escrito: “Toda carne es como hierba y su gloria como flor del campo. La hierba se seca y la flor cae, pero la palabra del Señor permanece eternamente.” La palabra de que se habla aquí es la Buena Nueva que llegó a ustedes. (1 Pedro 1: 23b-25)

Te hizo pasar necesidad, te hizo pasar hambre, y te dio a comer maná que, ni tú, ni tus padres habían conocido, para mostrarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que todo lo que sale de la boca de Dios es vida para el hombre. (Deuteronomio 8, 3)

Por su palabra surgieron los cielos y por su aliento todas las estrellas (Salmo 33,6)

Las palabras que les he dicho son espíritu y, por eso dan vida (Juan 6,63)

 

La Palabra de Dios es......

GUÍA PARA LA VIDA

 

Tu Palabra es antorcha de mis pasos y luz de mi camino. (Salmo 119:105)

Escondí tus palabras en mi pecho, para no pecar nunca en contra tuya. (Salmo 119:11)

¿ Cómo conservará pura su vida el joven? Guardando tus palabras. (Salmo 119:9)

Tus prescripciones son mis delicias y tus estatutos mis consejeros. (Salmo 119:24)

El Señor asegura los pasos del hombre cuando le gusta su caminar. (Salmo 3 7:23)

Ellos guiarán tus pasos, te velarán cuando duermas, y te hablarán al despertar. Porque el mandamiento es una lámpara, y la enseñanza una luz, la corrección del que te enseña es un camino de vida. (Proverbios 6, 22-23)

Jesús dijo entonces a esos judíos que creían en él: “Ustedes serán mis verdaderos discípulos si guardan siempre mi Palabra; entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” (Juan 8:31-32)

Su poder divino nos ha dado todo lo que necesitamos para la Vida y la Piedad. Primero, el conocimiento de Aquel que nos llamó por su propia Gloria y poder, entregándonos las promesas más extraordinarias y preciosas. Por ellas ustedes participan de la naturaleza divina después de rechazar la corrupción y los malos deseos de este mundo.  (2 Pedro 1:3-4)

Así se han realizado sus promesas hechas en el pasado por la boca de sus santos profetas, para alumbrar a aquellos que se encuentran entre tinieblas y sombras de muerte y para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. (Lucas 1:70,79)

Tus oídos oirán sus palabras resonar detrás de ti: “Este es el camino que deben seguir”, ya sea que vayan por la derecha o por la izquierda. (Isaías 30:21)

Leerás continuamente el libro de esta Ley y lo meditarás para actuar en todo según lo que dice. Así se cumplirán tus planes y tendrás éxito en todo. Yo soy quien te manda; esfuérzate, pues, y sé valiente.  (Josué 1:8)

No añadirás ni quitarás nada a lo que yo te mando, sino que guardarás los mandamientos de Yahveh, tu Dios, tal como te los ordeno. (Deuteronomio 4:2)

Por lo tanto, la fe nace de una predicación, y la predicación se arraiga en la Palabra de Cristo. (Romanos 10:17

Pon estas palabras mías en tu corazón y en tu alma, que sean para ti como una señal ligada a tu mano, un signo puesto en medio de tu frente. Enséñaselas a tus hijos. Habla de ellas, sea que estés sentado en tu casa o que vayas de viaje, cuando te acuestas o cuando te levantas; las grabarás en tus puertas y a la entrada de tus ciudades. Entonces tus días y los de tus hijos se prologarán en la tierra que Yahveh juró dar a tus padres, y permanecerás en ella mientras permanezca el cielo sobre la tierra. (Deuteronomio 11:18-21)

 

Hemos tomado algunas citas bíblicas como base para diferentes oraciones  conforme a la Palabra de Dios. Es  nuestro deseo que  cada una provoque  a la  meditación en las diversas áreas  mencionadas, que vuestra fe sea grandemente edificada  y que los frutos que se recojan de estas semillas sean ricos y abundantes.

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