La Palabra de Dios
¿Hay para Dios algo imposible? Todo es posible para
Dios.
Diariamente en el mundo, te rodean
circunstancias adversas:
amargura, desánimo, tristeza, resentimiento, ansiedad,
depresión, temor, etc., sentimientos que cambian el
sentido del plan de Dios para tu vida, porque con la
duda vacilas, pierdes la esperanza y olvidas que Dios te
ama y está siempre a tu lado para ayudarte a llevar la
carga y resolver tus dificultades.
Es momento de mover tu existencia con el vigor y
presencia de la Palabra divina. Cuando experimentes
algunos de estos estados de ánimo,
siempre encontrarás en la Palabra
de Dios, el mensaje fortaleciente y adecuado a tu
necesidad.
Así que, si estás en época de
sequía espiritual, utiliza la lluvia vivificadora de la
Palabra de Dios: empapa tu espíritu con gracia
consoladora; apóyate firmemente y confía en sus
promesas, ellas te pertenecen, debes invocarlas con fe
para que actúen y proporcionen alivio a tu necesidad.
Innumerables son los testimonios que se escuchan de
personas que al proclamar la Palabra de Dios para su
necesidad, han encontrado respuesta y alivio a su
problema; pero es necesario que lo hagas de la siguiente
manera:
1.
Determina realmente cuál es tu correspondiente necesidad
o tu problema específico, por ejemplo: preocupado,
ansioso, cansado de la vida, triste, enfermo, etc.
2. Pide
al Espíritu Santo que venga a tu corazón y te disponga a
saborear el mensaje y creer firmemente que Dios es fiel
y cumple su Palabra.
3.
Tomemos un ejemplo con la siguiente cita bíblica:
“Depositen en ÉI todas sus
preocupaciones, pues él cuida de ustedes.”
(1 Pedro 5,7)
Proclámala
varias veces, con fe, unción, claridad y fuerza,
pronunciando bien, porgue
“... la fe nace de una predicación y la predicación se
arraiga en la Palabra de Cristo.”
(Romanos 10,17)
4. Personaliza la cita y hazla tuya,
coloca tu nombre (o el de tu ser querido o el de la
persona por la que intercedes) y repite la Palabra
varias veces. Esta es viva y eficaz y te dará la ayuda
espiritual, física y material que necesitas. EjempIo:
“Deposito en El todas mis preocupaciones, pues El cuida
de mí.”
5.
Termina siempre con una oración basada en esa Palabra.
EjempIo: Tú conoces ¡oh Dios! mis preocupaciones
(enúncialas), creo en ti, sé que no me abandonas, que
cuidas de mí. Como Padre providente, suples mis
necesidades de acuerdo a tu Voluntad... etc.
6. Luego, puedes continuar con otros
versículos hasta que “la Palabra que sale de la boca de
Dios haya hecho lo que quería y haya llevado a cabo su
misión.”
(Isaías. 55,11).
La Palabra de Dios es......
Autoridad infalible
Todos los textos de la Escritura son
inspirados por Dios y son útiles para enseñar, para
rebatir, para corregir, para guiar en el bien. La
Escritura hace perfecto al hombre de Dios y lo deja
preparado para cualquier buen trabajo.
(2
Timoteo 3,16-1 7)
Sépanlo bien: nadie puede interpretar a su gusto una
profecía de la Escritura, ya que ninguna profecía
proviene de una decisión humana, sino que los hombres de
Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo.
(2
Pedro 1, 20-2 1)
Pasarán el cielo y la tierra, pero
mis Palabras no pasarán.
(Marcos
13,31)
Pues él
habló y todo fue creado, lo ordenó y las cosas
existieron.
(Salmo 33:9)
Por su Palabra surgieron los cielos, y
por su aliento todas las estrellas.
(Salmo 33,6)
Para siempre, Señor, es tu palabra,
estable como el cielo. (Salmo
119,89)
Ya que nacieren a otra vida que no viene
de hombres mortales. Ustedes ahora viven por la Palabra
eterna del Dios que vive y que permanece. Está escrito:
“Toda carne es como hierba y su gloria como flor del
campo. La hierba se seca y la flor cae, pero la Palabra
del Señor permanece eternamente.” La Palabra de que se
habla aquí es la Buena Nueva que llegó a ustedes.
(1 Pedro 1,23-25)
En efecto, la Palabra de Dios es viva y
eficaz, más penetrante que espada de doble filo. Penetra
hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los
huesos y los tuétanos para probar los deseos y los
pensamientos más íntimos.
(Hebreos
4:12)
Toda
Palabra de Dios es verdadera, es un escudo para quien se
refugia en él.
(Proverbios 30,5)
Como baja la lluvia y la nieve de los
cielos y no vuelven allá sin haber empapado y fecundado
la tierra y haberla hecho germinar, dando la simiente
para sembrar y el pan para comer, así será la Palabra
que salga de mi boca. No volverá a mí sin haber hecho lo
que yo quería, y haber llevado a cabo su misión.
(lsaías
55,10-11)
En él todas las promesas de Dios han
pasado a ser un si; por eso precisamente decimos en su
Nombre ¡Amén! para dar gracias a Dios.
(2 Corintios 1,20)
No vaciló, sin embargo, ni desconfió de
la promesa de Dios, antes bien cobró vigor en la fe y
dio gloria a Dios, plenamente convencido de que si él
promete, tiene poder para cumplir. Y Dios tomó en cuenta
esa fe para hacerlo santo.
(Romanos 4,20-22)
Su poder divino nos ha dado todo lo que
necesitamos para la Vida y la piedad. Primero, el
conocimiento de Aquel que nos llamó por su propia Gloria
y poder, entregándonos las promesas más extraordinarias
y preciosas.
Por ellas ustedes participan de la naturaleza divina,
después de rechazar la corrupción y los malos deseos de
este mundo.
(2
Pedro 1,3-4)
Por eso Dios también se comprometió con
juramento; quiso demostrar a los que habían de heredar
sus promesas que nunca cambiaría su decisión. Tenemos,
pues, promesa y juramento: dos cosas irrevocables. en
las que Dios no puede mentir y que nos dan plena
seguridad cuando dejamos todo para aferrarnos a nuestra
esperanza. Esta es como un ancla espiritual, segura y
firme, que se fija más allá de la cortina del Templo, en
el santuario mismo.
(Hebreos
6, 17- 19)
La Palabra de Dios es......
EFICAZ
En efecto, la Palabra de Dios es viva y
eficaz, más penetrante que espada de doble filo. Penetra
hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los
huesos y los tuétanos para probar los deseos y los
pensamientos más íntimos. Toda criatura es transparente
ante ella; todo queda desnudo y al descubierto a los
ojos de aquel a quien deberemos dar cuentas.
(Hebreos
4:12-13)
Como baja la lluvia y la nieve de los
cielos y no vuelven allá sin haber empapado y fecundado
la tierra y haberla hecho germinar, dando la simiente
para sembrar y el pan para comer, así será la palabra
que salga de mi boca. No volverá a mí sin haber hecho lo
que yo quería, y haber llevado a cabo su misión.
(Isaías 55:10-11)
La hierba se seca y la flor se marchita,
mas la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.
(Isaías 40: 8)
Pasarán el cielo y la tierra, pero mis
palabras no pasarán.
(Mateo 24:35)
Sigamos profesando nuestra esperanza sin
que nada nos pueda conmover, ya que es digno de
confianza aquel que se comprometió.
(Hebreos 10:23)
Todos los textos de la Escritura son
inspirados por Dios y son útiles para enseñar, para
rebatir, para corregir, para guiar en el bien. La
Escritura hace perfecto al hombre de Dios y lo deja
preparado para cualquier buen trabajo.
(2
Timoteo 3:16- 17)
Por eso Dios también se comprometió con
juramento; quiso demostrar a los que habían de heredar
sus promesas que nunca cambiaría su decisión. Tenemos,
pues, promesa y juramento: dos cosas irrevocables, en
las que Dios no puede mentir y que nos dan plena
seguridad cuando dejamos todo para aferrarnos a nuestra
esperanza.
(Hebreos 6:17- 18)
Ahora los encomiendo a Dios y a la
Palabra portadora de su gracia, la cual tiene eficacia
para darles crecimiento y conseguirles la herencia que
compartirán con todos los santos.
(Hechos
20:32)
Ustedes ahora viven por la palabra eterna
del Dios que vive y que permanece. Está escrito: “Toda
carne es como hierba y su gloria como flor del campo. La
hierba se seca y la flor cae, pero la palabra del Señor
permanece eternamente.” La palabra de que se habla aquí
es la Buena Nueva que llegó a ustedes.
(1
Pedro 1: 23b-25)
Te hizo pasar necesidad, te hizo pasar
hambre, y te dio a comer maná que, ni tú, ni tus padres
habían conocido, para mostrarte que no sólo de pan vive
el hombre, sino que todo lo que sale de la boca de Dios
es vida para el hombre.
(Deuteronomio
8, 3)
Por su palabra surgieron los cielos y por
su aliento todas las estrellas
(Salmo 33,6)
Las
palabras que les he dicho son espíritu y, por eso dan
vida
(Juan
6,63)
La Palabra de Dios es......
GUÍA PARA
LA VIDA
Tu Palabra es antorcha de mis pasos y luz
de mi camino.
(Salmo
119:105)
Escondí
tus palabras en mi pecho, para no pecar nunca en contra
tuya.
(Salmo
119:11)
¿ Cómo conservará pura su vida el joven?
Guardando tus palabras.
(Salmo
119:9)
Tus prescripciones son mis delicias y tus
estatutos mis consejeros.
(Salmo
119:24)
El Señor asegura los pasos del hombre
cuando le gusta su caminar.
(Salmo
3 7:23)
Ellos guiarán tus pasos, te velarán
cuando duermas, y te hablarán al despertar. Porque el
mandamiento es una lámpara, y la enseñanza una luz, la
corrección del que te enseña es un camino de vida.
(Proverbios 6, 22-23)
Jesús dijo entonces a esos judíos que
creían en él: “Ustedes serán mis verdaderos discípulos
si guardan siempre mi Palabra; entonces conocerán la
verdad, y la verdad los hará libres.”
(Juan 8:31-32)
Su poder divino nos ha dado todo lo que
necesitamos para la Vida y la Piedad. Primero, el
conocimiento de Aquel que nos llamó por su propia Gloria
y poder, entregándonos las promesas más extraordinarias
y preciosas. Por ellas ustedes participan de la
naturaleza divina después de rechazar la corrupción y
los malos deseos de este mundo.
(2 Pedro 1:3-4)
Así se han realizado sus promesas hechas
en el pasado por la boca de sus santos profetas, para
alumbrar a aquellos que se encuentran entre tinieblas y
sombras de muerte y para guiar nuestros pasos por el
camino de la paz.
(Lucas 1:70,79)
Tus oídos oirán sus palabras resonar
detrás de ti: “Este es el camino que deben seguir”, ya
sea que vayan por la derecha o por la izquierda.
(Isaías 30:21)
Leerás continuamente el libro de esta Ley
y lo meditarás para actuar en todo según lo que dice.
Así se cumplirán tus planes y tendrás éxito en todo. Yo
soy quien te manda; esfuérzate, pues, y sé valiente.
(Josué 1:8)
No añadirás ni quitarás nada a lo que yo
te mando, sino que guardarás los mandamientos de Yahveh,
tu Dios, tal como te los ordeno.
(Deuteronomio 4:2)
Por lo tanto, la fe nace de una
predicación, y la predicación se arraiga en la Palabra
de Cristo.
(Romanos 10:17
Pon
estas palabras mías en tu corazón y en tu alma, que sean
para ti como una señal ligada a tu mano, un signo puesto
en medio de tu frente. Enséñaselas a tus hijos. Habla de
ellas, sea que estés sentado en tu casa o que vayas de
viaje, cuando te acuestas o cuando te levantas; las
grabarás en tus puertas y a la entrada de tus ciudades.
Entonces tus días y los de tus hijos se prologarán en la
tierra que Yahveh juró dar a tus padres, y permanecerás
en ella mientras permanezca el cielo sobre la tierra.
(Deuteronomio 11:18-21)
Hemos tomado algunas citas bíblicas como base para
diferentes oraciones conforme a la Palabra de Dios. Es
nuestro deseo que cada una provoque a la meditación
en las diversas áreas mencionadas, que vuestra fe sea
grandemente edificada y que los frutos que se recojan
de estas semillas sean ricos y abundantes. |