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Nota Importante: Por respeto a quienes han decidido compartir
sus testimonios con todos nosotros,
los mismos son publicados
sin ningún tipo de corrección ni agregados.
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Compartimos el testimonio de:
Hermana Balbi,
Grupo de oración Sonseca |
Ttitulo: NADA ES
IMPOSIBLE PARA DIOS-
Esta mañana a primera hora, leía el Evangelio del día: LA ANUNCIACIÓN:.
que hermosura de texto, que hermosura de momento: con qué delicadeza
está descrito y cuánta ternura hay en él... "Alégrate, llena de
Gracia".. ¿ves?.. siempre que el Espíritu del Señor está presente, lo
que nos manda es alegrarnos, lo que nos sugiere es la Alegría... y el
texto evoca en mi, Gálatas: Alegraos, estad siempre
alegres...!!!!!!!!!!...
"No temas"... no tengas miedo... Igualito, igualito que en los textos
posteriores a la Resurrección: no temáis, no tengáis miedo.. soy yo, no
temáis... Fuera miedos: desde que Jesús se hace Hombre... fuera
miedos... todo está vencido en El... todo está Salvado y redimido por
El... el Amor, venció el temor...
¿Pero como puede ser lo que me anuncias?Que estoy embarazada y no he
tenido ninguna relación con varón: Maria: el hijo que va a nacer en ti,
el hijo que va a nacer de ti, es fruto del E. Santo...Es El quien lo va
a engendrar en ti.. Es El el que va a hacer la obra... Es el el
protagonista y quiere tu si.. tu dejarte hacer... tu QUE SUCEDA EN MI...
No hay lógica humana en esto... Esto está en otra perspectiva.. es otra
historia.. es otro sentido... Es El y sólo El quien hace la obra...
Te doy un signo: tu pariente Isabel.. la que todos llamaban estéril, ya
está de seis meses... porque para DIOS NO HAY NADA IMPOSIBLE!!!!!...
Este es el anuncio que todos esperamos: PARA DIOS NO HAY NADA
IMPOSIBLE... Ni la esterilidad es obstáculo para la maternidad, ni el
egoismo obstáculo para amar, ni la inseguridad obstáculo para la
confianza, ni el temor obstáculo para el amor, ni la duda obstáculo para
la fe, ni la pobreza obstáculo para ser grandes!!!... Gloria a Dios...
Gloria a este Dios de los imposibles.. Gloria al Dios que prefiere lo
pequeño, lo sencillo, lo que no cuenta.. Gloria al Dios que no necesita
títulos nuestros, ni diplomas, ni ciencia, ni sabiduría humana.. Bendito
sea por siempre el Dios que nos da signos pobres: en un niño, en un
pesebre, en una cueva, unos pastores, una mujer estéril, una doncella de
un pueblo humilde, un joven carpintero, un pueblo pequeño, sin nación,
etc, etc, etc...
Gracias Señor por tu obra realizada en la pobreza: gracias porque no nos
quieres por lo que tenemos, sino por lo que nos falta.. Gracias porque
nos amas gratuitamente, incondicionalmente, gracias por tu amor Jesús..
Inúndanos en esta Navidad con tu E. Santo para que descubramos el gran
Misterio de la Navidad y nos hagas pobres, sencillos, pequeños para
poder entrar en la cueva de Belén y adorarte y darte Gloria como los
ángeles y los pastores..
Espero ,Señor verte en Belén.
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Compartimos el testimonio de:
Slendy Milena
Ramirez |
HOLA SEÑOR EDUARDO
NO SABE COMO ME ENCANTO LEER SU CORREO,
REALMENTE ME LLEGO EN UN MOMENTO VITAL, Y ESA ORACIÓN ME PARECIO MUY
HERMOSA Y APROPIADA, TAMBIEN SIGUERE SUS CONSEJOS MUY AMABLE, POR LO
PRONTO LE CUENTO QUE PUDE PAGAR LA PLATA QUE TENIA QUE PAGAR HOY, Y ESO
ME QUITO UN PESO DE ENCIMA PUES NO QUERIA QUEDAR MAL.
QUE DIOS Y EL ESPIRITU SANTO SIGA
ILUMINANDO SU VIDA Y LA DE MUCHOS MAS, DE LA MANO DE JESUS COMO MODELO
Y AMIGO.
SLENDY
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Compartimos el testimonio de:
Ana Maria Aráoz
de Muro |
Queridos
hermanos: Yo me llamo Ana María Aráoz de Muro, soy de Tucumán, soy
suegra de Ezequiel y concurro todos los viernes a una misa del Espíritu
Santo y al finalizar durante dos horas el Padre Alderete Garrido de la
Renovacion Carismática guía la Adoración al Santísimo. Es un momento
hermosisimo A raiz de mi relación con la Renovación en el día de ayer el
Padre Alderete recibió al matrimonio. Habló con ellos oró por Ezequiel,
María José su esposa se confesó pero él aun no lo hizo pero creo se
despertó algo en él. Hoy Dios mediante concurriran a la misa y Adoración
de la que le hablé. Estoy segura que vuestras oraciones y ayer las del
Padre ayudaron muchísimo pues la fiebre que padecía desde el sabado
10/11 anoche cesó y hoy se siente mejor (les aclaro que en la catidad de
estudios que le hicieron en ninguno salio nada). También estoy segura de
que con la ayuda de vuestras oraciones y las de los que oramos por él,
llegará a confesarse y acercarse a la Iglesia pues está bastante
alejado. Si bien es creyente no es practicante. Quizas todo esto sea
para que se vuelque por completo al Señor. La oración de ayer del Padre
Alderete lo impactó mucho. Como
podría agradecerles todo lo que estan haciendo. Todos sus consejos son
seguidos por nosotros. Nos sentimos muy acompañados por vuestra generosa
oracion y afecto. Le ruego al Señor tantas bendiciones para Ustedes !!su
entrega es maravillosa!! Me uno a sus oraciones y en nombre mio y de
toda mi familia les abrazo. Ana de Muro
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Compartimos el testimonio de:
Maria Jose Bernal |
TESTIMONIO DE UNA
HERMANA DEL PAIS DE EL SALVADOR AL RECIBIR UN AUDIO DEL RETIRO DIOCESANO
DEL 16.17 Y 18 DE NOVIEMBRE
pero que lindo es alabar a
Dios, Aleluya yo vine a Alabar a Dios mira que lindo que lindo es El
Señor Aleluya!!!!!!
Hay querido Hermano este canto me encanta sabe es que se siente que arde
el Fuego del Espiritu Santo en nuestros corazones, me imagino y siento
que estuvo relindo este convivio en EL Señor que chevere....
Animos a toda la comunidad que sigan adelante pues todos somos Celulas
de un Solo cuerpo de Ese Cuerpo Misitico de nuestros Señor Jesucristo..
Que viva Cristo!
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Compartimos el testimonio de:
Druguere Jasmine |
Bendiciones!!! Como estas???
Quiero darte gracias por el Si que le diste a Nuestro Señor Jesucristo,
por que la verdad que te re utiliza como su instrumento. Gloria a
Dios!!!
La jornada del domingo estuvo genial, una
unción se derramo desde lo alto, que todos quedaron llenos del espíritu
santo.
Gloria a Dios por lo que sucedio...
Que este finde el señor siga derramándose en
mas vidas, corte con las cadenas que atan, libere, sane corazones,
restaure, vivifique, levante, y el poder de Dios brille en la vida de
las personas que asistan. Que Dios te unja a vos y a los que prediquen
la palabra de Dios, a los servidores, para que sea una fiesta, verdadera
fiesta.
Que la virgen María los cubra con su manto.
Bendiciones!!!
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Compartimos el testimonio de:
Monica Sweifel |
PAZ Y BIEN
ESTIMADO EDUARDO SOY DE EZEIZA CAPILLA DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS.
PERTENEZCO AL GRUPO DE ORACION NACER DEL ESPIRITU GRACIAS A DIOS PUDE
CONSEGUIR SU EMAIL. LAMENTABLEMENTE AYER NO PUDE IR LO DEL PADRE RAMON
DONDE USTED ESTUVO PORQUE MIS NIÑOS TOMARON SU PRIMERA COMUNION.
MI CARTA ES PARA DECIRLE LO SIGUIENTE. EN NOVIEMBRE DEL 2006 CREO QUE
FUE LA ULTIMA VISITA A LA PARROQUIA YO LE PEDI PALABRA DE CONOCIMIENTO
POR MI HERMANO QUIZAS Y ES LOGICO QUE NO SE ACUERDE RECUERDO QUE ME TOMO
DE LAS MANOS Y ME PREGUNTO SI YO LO HABIA PERDONADO Y SI YO LO HABIA
PERDONADO PERO SUFRIA MUCHO POR SU FORMA DE VIVIR. LA PALABRA DE
CONOCIMIENTO QUE DIOS ME TRANSMITIO FUE QUE EN 10 MESES YO IBA A DAR
TESTIMONIO. Y BIEN GRACIAS AL CIELO. AUNQUE NO PUDE IR AYER LE COMENTO
QUE MI HERMANO SE CONVIRITIO QUE CAMBIO SU FORMA DE SER, INTENTA FORMAR
UNA FAMILIA Y SOBRETODO CAMBIO LA ACTITUD . DEJO EL ALCOHOLL. Y ES PARA
MI UNA GRAN BENDICION YA QUE ESTUVE CASI 30 AÑOS ORANDO POR EL . BENDITO
SEA MI SEÑOR.
QUISIERA PEDIRLE PERO NO SI PODRA ALGUN DIA VERME. Y DARME UNA PALABRA
DE CONOCIMIENTO YA QUE PUEDO QUEDAR SEMICIEGA POR CAUSA DE MEDICAMENTOS
POR REUMA Y TUVE QUE DEJAR DE TOMARLOS. YO SI SE PUEDE QUISEIRA Y
PERDONEME QUE SE LO PIDA QUE ORE POR MI SI DIOS LE DA UNA PALABRA DE
CONOCIMIETO D EMI PERO SOBRETODO SI EL TIENE ALGO PENSADO EN MI NO SE SI
SOY CLARA O EN QUE LUGAR ME QUIERE. SI DEBO QUEDAR CON MI ENFERMEDAD
PEDIRE FORTALEZA. SR EDUARDO PEERDONE POR LAS MOLESTIA QUE LE CAUSO
PIDIENDOLE TANTO. MI NOMBRE ES MONICA ZWEIFEL. TE 42324224.. LE ENTREGO
UN CORAZON LLENO DE BENDICIONES Y GRATITUD. ESPERO PODER DAR MI
TESTIMONIO EN PUBLICO. GRACIAS.
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Compartimos el
Testimonio de:
José
de Spegazzini |
Ola soy Jose de
spegazzini estuve en el retiro del 27 y 28, para mi fue el mejor retiro
que yo hice.Por primera vez senti el amor del señor y sentir en la
efusion del espiritu santo un fuego que me quemaba algo que en otros
retiro no lo sentia como en este, tambien vi al espiritu santo dando
muchos dones y carisma e todos los que estabamos en ese lugar.
El ultimo dia vi algo que lo voy a guardar para siempre en mi corazon es
ver que el espiritu santo venia hacia mi y cuando llega a mi se me mete
dentro de mi cuerpo y luego srentia que se hablandaba el cuerpo despues
pase al frente cuando el predicador pidio y me cai en descanso algo que
nunca habia caido y me sentia que yo no estaba en el suelo sino en una
nuve en el brazo de mi padre.
Y sobre el retiro la parte que mas me llego fue la representacion
teatral de cristo tocando mi corazon en ese momento sentia latir mi
Corazon cada vez mas rapido que un reloj y en ese momento senti una
ganas de salir de ese lugar y no pude porque el señor me decia que el
quiere sanar todas mis heridas.
Bueno eso es todo creo les mando muchas bendiciones y que por medio de
ustedes muchos mas jovenes se comviertan y crean en el señor jesucristo
el cual nos ama aun con nuestras miseria y nuetras necesidades ¡ Que
Dios Los Vendiga y los guarde en las palmas de sus manos ¡
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Compartimos el
Testimonio de:
Elena Margarita
Díaz Quiñones
de Republica Dominicana
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Jesús me
rescató pozo
Estaba en medio de una crisis matrimonial, nunca fui una persona
creyente y no oraba, creía en la reencarnación y me hice 4 regresiones
para resolver los problemas que venía arrastrando de ´´mis vidas
pasadas´´, realmente todo esto me confundio mas y me sumergí en una
profunda depresión, cuando manejaba mi vehículo lo que deseaba era
estrellarme y morir. Entonces fue cuando Jesús vino en mi auxilio,
comenze a tener sueños en donde una mano me ofrecía un corazón, hasta
que un día decidí hacer lo que me faltaba hacer: orar, fui a una
capillita en donde sabía que Dios había realizado muchos milagros e
inmediatamente cuando me senté vi de nuevo las manos con el corazón y
luego vi que quien sostenia el corazón era Jesús, el cual se me acerco
me extendió su mano y me regaló su corazón, en ese momento lo acepte y
desde ese día mi vida cambió por completo, mi matrimonio se restauró,
tanto así, que mi esposo y yo que estabamos casados por lo civil, nos
casamos por la iglesia y conseguimos la bendición de Dios en nuestro
matrimonio, ahora nuestra familia es más unida. Yo comence a ser
diferente, fui perdonando a los me habían herido y a pedir perdón a los
que yo había herido, empeze a ser una persona más humana y menos
materialista. Todo esto me lo regalo el Señor, cada día que pasa voy
amando mas a Jesús y nunca habrán hechos o palabras para agradecerle por
su misericordia y haber venido a mi directamente, sin que alguna persona
me hablara de EL. Todo el honor y toda la gloria para mi Señor
Jesucristo por los siglos, de los siglos, Amén.
Dios me los bendiga a todos y que la paz de Jesús este con ustedes por
siempre!!!!
Hija de Dios
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Compartimos el
Testimonio de:
Luís
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Les escribo para compartir mi
testimonio, el Lunes pasado decidimos dar el diezmo ( nosotros
cobramos por semana)
Éramos muy mezquinos ya que la
excusa que poníamos para no diezmar era que nosotros trabajamos para
el Reino y que muchas veces teníamos que poner de nuestro bolsillo
para la Fundación, solo excusa!!!!
La palabra de Dios habla muy claro
sobre el diezmo y una pastora me aclaro la idea; ella me dijo: Dios ya
te dio el 90% no esperes mas y da el 10% para que otros hermanos
prosperen, Dios es un Dios fiel, solo espera en el Señor.
Esa misma mañana tuve una
revelación de palabra, el Señor me marco 2 maquebeos 3, que entre
otras cosas cuenta como un pueblo se levanta en oración para que sus
riquezas no sean incautadas.
Bueno decidimos dar el diezmo y se
los aseguro que lo dimos con muchas deudas y nos quedamos sin nada.
Pasaron tres días y solamente tres
días, que recibí un mail de una hermana de la iglesia DEL PILAR,
donde me decía que quería ayudar a la fundación con 1.200 $, llego
otro mail de una Iglesia protestante de Londres, San Andrés, que nos
decía de una donación importante en Euros para Febrero. la cosa no
termina ahí, un empresario me llamo para ver como podía donar toda la
comida para los chicos que están internados.
SE DESATO PROSPERIDAD CON EL
DIEZMO
POR FAVOR ME GUSTARÍA QUE SE
PREDIQUE SOBRE LA IMPORTANCIA DEL DIEZMO, CREO QUE MUCHOS HERMANOS NO
PUEDEN PROSPERAR ECONÓMICAMENTE Y ES BUENO QUE EL TEMA DEL DIEZMO SE
TOME CON MUCHA SERIEDAD COMO TODA COSA DEL SEÑOR.
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Compartimos el
Testimonio de:
Padre Raniero
Cantalamessa
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" SI ALGUNO QUIERE
VENIR EN POS DE MÍ . . .
NIÉGUESE A SÍ MISMO, TOME SU CRUZ Y SÍGAME "
Mc 8,34
Su testimonio personal:
Mi historia personal con el Señor empezó muy temprano. Fui bautizado a
los pocos días después de mi nacimiento; pero esto no era todavía un
encuentro personal. Mi primer encuentro personal fue a los trece años.
Yo estaba en un Colegio de Capuchinos. No sabía todavía lo que iba a
hacer en mi vida, cuando tuvimos un primer retiro y escuché por primera
vez las grandes verdades de nuestra fe: el amor de Dios, la vida eterna,
el infierno ... Recuerdo muy bien la impresión que me dio la meditación
sobre el infierno; me hizo entender que la vida es algo muy serio, una
aventura muy seria. Y escuchando estas verdades, exponiéndome por
primera vez a la luz del Evangelio, percibí inmediatamente mi vocación,
me sentí llamado por el Señor a hacerme sacerdote franciscano. El ser
franciscano era secundario en aquel momento; lo que era primordial era
que yo dedicaba mi vida al Señor Jesús.
Empecé mi formación que duró muchos años. Estudié, fui ordenado
sacerdote en Loreto, que es un lugar donde hay un Santuario de la Virgen
muy importante. Fue ordenado sacerdote en 1.958, hace muchos años,
algunos de vosotros todavía no habíais nacido. Después los superiores me
enviaron a Suiza a estudiar Teología y me doctoré en Teología estudiando
a los Padres de la Iglesia. Después me enviaron a la Universidad
Católica de Milán para profundizar en el conocimiento de las lenguas
clásicas, latín y griego, para estudiar mejor los Padres de la Iglesia y
la Escritura.
Cuando terminé mis estudios de filología clásica, me invitaron a
quedarme a la Universidad. El Rector de entonces que era un santo. Ahora
está en proceso su beatificación. Él fue un precioso laico para la
Iglesia de Italia. El me invitó a ser su ayudante y después de dos años
se instituyó una cátedra para mí que era la cátedra de Historia de los
Orígenes del Cristianismo. Se estudia en esta cátedra el Nuevo
Testamento y los primeros siglos de la Iglesia, un precioso campo.
Llevaba allí enseñando varios años y predicaba los domingos algunas
homilías, pero nada más. Mi papel era sobre todo la búsqueda científica.
Estaba contento y mis superiores decían que estaban muy orgullosos de
tener un miembro de su orden en la Universidad Católica. Es una
importante Universidad que en aquel tiempo; tenía unos veintidós o
veintitrés mil estudiantes.
En 1975, una señora a quien yo acompañaba en su camino espiritual,
regresó de un Retiro de fin de semana en una casa de Milán y me dijo:
“He encontrado un grupo de personas extrañas que oran de una manera
nueva, que levantan las manos y se habla incluso de milagros que ocurren
entre ellos”. Y yo como un buen director espiritual muy prudente le
dije: “Tu no irás más a estos Retiros”. Eran los primeros grupos de
oración de la Renovación Carismática que llegaban a Italia. Esta señora
obedeció, pero me invitaba a acudir a algunos encuentros de la R.C. para
ver ... Una vez me llevó a Roma a un Encuentro. Yo estaba allí como
observador. Había cosas que no podía aceptar, por ejemplo: abrazarse,
besarse ... Yo expongo mis dificultades porque sé que hay muchos que hoy
encuentran las mismas dificultades, sobre todo entre el clero. Entonces
me pidieron que confesase. Y escuchando estas confesiones fue mi primer
impacto con la gracia. No simplemente las manifestaciones, sino la
gracia interior de la Renovación Carismática. Porque había un
arrepentimiento que yo raramente había encontrado y se trataba de
laicos, de gente muy normal. Me parecía que los pecados caían como
piedras de su alma. Había una liberación, una gracia, lágrimas... Yo
estaba asustado y me decía a mi mismo: “ No puedes negar que aquí está
la gracia de Dios. Éste es el Espíritu que obra, porque solamente Él
puede dar una idea, un conocimiento tan claro del pecado, un
arrepentimiento tan grande”. Pero todavía estaba en una posición de
juez. Juzgaba lo que me parecía bueno, lo que no me parecía bueno. Y los
animadores de entonces, los líderes, decían a los hermanos : no vayáis a
ese sacerdote porque él es un enemigo de la Renovación Carismática.
Tengo que decir otra cosa. Para mucha gente el primer impacto con la R.C.
se manifiesta en lágrimas, para mi fue en una sonrisa. Yo tuve mucha
dificultad en reprimir mi risa, pero sentía que era un reír santo,
diferente. Era como si Dios me sacudiera, para sacudir el hombre viejo y
hacerme salir de mi seguridad, de mi orgullo. Y está fue la primera
ofrenda de liberación que el Señor me daba.
Di un curso en la Universidad en aquel momento sobre los movimientos
carismáticos proféticos de la primera Iglesia, para intentar comprender
algo de esta nueva manifestación en la Iglesia. No me ayudó mucho esta
búsqueda científica, pero me sirvió porque me mantuvo en contacto con la
R.C.. Ellos me conocían, incluso me invitaban a dar algunas enseñanzas;
y yo estaba ahí, atraído, fascinado por lo que veía. Yo me decía a mi
mismo: “Esto es lo que pasaba en las primeras comunidades cristianas, tú
lo sabes, tú estudias esto y sabes que esto es precisamente lo que
pasaba en aquellas primeras comunidades: carismas, profecías, laicos
tomando su papel en la vida de la Iglesia, no callando siempre, no sólo
hablando el sacerdote...” Algunas objeciones, que yo ponía, fueron
encontrando su respuesta. Por ejemplo, para mí era una dificultad ver
que si aquello era del Espíritu de Dios porque había algunas cosas que
eran claramente carnales y humanas. El Señor me hizo comprender que el
don de Dios está siempre mediado por los hombres, la debilidad humana.
El carisma de la autoridad en la Iglesia a veces no está ejercitado de
manera perfecta porque existe la ambición, el poder y a nadie se le
ocurre abolir la autoridad. Lo mismo tenemos que decir de otros carismas
: no están empleados de manera angélica pero es la manera de Dios de
obrar con medios humildes, pobres y defectuosos.
En 1977 una mujer -notad que hay siempre una mujer como mediadora; y
éste es un don de la mujer, ser una ayuda; el hombre debe ser una ayuda
también- , una mujer ofreció cuatro boletos con todo incluido para ir a
América a un Encuentro Carismático Ecuménico que tendría lugar en Kansas
City en los Estados Unidos. Uno de estos boletos se le ofreció a un
profesor de teología que después fue nombrado arzobispo de Turín y fue
cardenal, ahora jubilado. Pero en el último momento su madre enfermó y
no pudo ir. Este boleto llego a mí. Yo me decía: “Será una experiencia
más”. Yo tenía que ir a los EE.UU. para aprender inglés y me decía: “En
una semana todo habrá acabado y yo iré a mi comunidad capuchina”.
Me fui a este Encuentro. Había 40.000 personas. La mitad católicos y la
otra mitad de otras confesiones cristianas, muchos pentecostales,
anglicanos y toda clase de confesión cristiana. Y allí yo seguía en esta
posición de observador que está interesado con algunas manifestaciones,
como la manera de proclamar la Palabra de Dios con tanta unción, pero
rechazaba otras expresiones que no entraban en mi esquema mental. Por la
mañana cada Iglesia se reunía por su cuenta y por la tarde nos reuníamos
todos juntos en un estadio escuchando, cantando ... Hubo una escena que
siempre me quedará grabada en la memoria. Una tarde, un líder de la R.C.
muy conocido, tomó el micrófono y empezó a hablar de una manera nueva
para mí. Él dijo: “Llorad y haced lamento porque el cuerpo de mi Hijo
está destrozado. Vosotros, los obispos, llorad y haced lamento porque el
cuerpo de mi Hijo está destrozado, vosotros los sacerdotes, los
pastores, los laicos...” .
Mientras él hablaba yo empecé a ver la gente que caía a mi alrededor
hasta que todo el estadio era una inmensa muchedumbre de gente llorando
de arrepentimiento por la división, la discordia entre los cristianos. Y
todo esto pasaba y había un gran letrero sobre el cielo, un letrero
electrónico que decía: Jesus is Lord -Jesús es Señor-. Me pareció una
profecía: La Iglesia, reunida en un lugar, formando un solo cuerpo,
todos de rodillas lloramos, pidiendo perdón al Señor bajo el señorío de
Cristo. Fue allí cuando concebí este libro, “La vida en el señorío de
Cristo” que ahora se titula de forma más sencilla “La vida en Cristo”,
porque era el descubrimiento del Señorío de Cristo, de Jesús, el Señor.
Era muy extraño porque yo como profesor había estudiado este título:
Kirios, Señor. Conocía su importancia; pero me parecía algo nuevo porque
para mi el descubrimiento del señorío de Cristo es el alma de la R.C.,
su fruto más profundo. La experiencia del Espíritu viene sobre los que
proclaman a Jesús Señor. Tengo que decirlo con gran vergüenza: no estaba
todavía convencido. No era mala fe, sino que, como sacerdote, como
hombre de estudio, me sentía obligado a discernir y ser prudente, tal
vez demasiado prudente. Había un canto que se cantaba allí que era la
historia de Jericó que cae al son de las trompetas. Esta canción cuenta
la historia y había un estribillo que repetía: “Jericó debe caer”.
Cuando se cantaba este estribillo, imaginad éramos 40.000 personas, mis
compañeros italianos me daban codazos y me decían: escucha bien porque
Jericó eres tú. Y Jericó cayó. No inmediatamente, no tan fácilmente.
Me invitaron a un Retiro en New Jersey y tengo que comentar la
importancia de no criticar a los sacerdotes que tienen dificultades en
aceptar la Renovación, sino amarles. Fue el amor que yo encontré en mis
hermanos, sobre todo en un joven sacerdote irlandés que trabaja en
América, su paciencia, sus cuidados y atenciones. Esto preparó el
terreno para mi experiencia. Me fui a esta casa de Retiro, pensando en
quedarme allí un día y después irme a mi comunidad capuchina en
Washington. Me dijeron quédate aquí. Y empezó una lucha en mí. Yo me
decía: “Esta no es una casa de perdición, es una casa de Retiro, si me
quedo no me puede hacer mal.. Entonces, ¡me quedo Señor!; te doy esta
última posibilidad de convencerme, de hablarme”.
Empecé aquella semana que concluía con el bautismo en el Espíritu.
Insisto, compartir mis dificultades puede ayudar a otros. Había todavía
en mí una resistencia. Yo me decía: “Soy ya bautizado, sacerdote,
religioso. Yo soy hijo de San Francisco de Asís. Tengo a S. Francisco
como mi padre. ¿Que más necesito?. ¿Que pueden darme estos hermanos
laicos?”. Era una objeción de la carne, del hombre viejo, evidentemente.
Y continuaba retumbando en mí esta frase: “Yo soy ya hijo de S.
Francisco de Asís, tengo ya una hermosa espiritualidad”. Y mientras yo
pensaba esto, una mujer -siempre una mujer- abrió la Biblia y, sin saber
nada, empezó a leer. Era el pasaje donde Juan Bautista dice a los
fariseos: “No digáis en vuestros corazones: tenemos a Abraham como
nuestro padre”. Yo entendí que el Señor me hablaba a mi. Y ésta es la
manera del Señor de hablar a través de la Escritura. Estaba claro que el
Señor contestaba a mi objeción. Me levanté, no hablaba todavía inglés,
hablaba en italiano, pero extrañamente todos parecían entenderme y dije:
“Señor, no diré ya más que soy hijo de S. Francisco de Asís porque me
doy cuenta de que no lo soy. Te pido a Ti que hagas de mí un hijo
verdadero de S. Francisco de Asís y si para eso es necesario someterme
al bautismo en el Espíritu, acepto”.
Empecé a prepararme para recibir el Bautismo en el Espíritu. Esta fue la
ocasión para mí, como teólogo, de preguntarme qué es este signo del
bautismo en el Espíritu de la R.C. . Y lo que percibí en un primer
momento es lo siguiente: es una manera de decir a Dios este “si,
acepto”, que otros dijeron por mí en mi bautismo. En mi bautismo, la
iglesia peguntó: ¿crees en Dios?. Y otras personas -que fueron mis
padres- contestaron: si, creo. ¿Aceptas a Jesús como Señor?. Y me di
cuenta que ahora había llegado el momento de decir yo en primera persona
a Jesús: sí, acepto a Jesús como Señor. También era la ocasión para
renovar mi profesión religiosa, mi ordenación sacerdotal, renovar todo
por el Espíritu Santo. Después tuve la ocasión de reflexionar sobre el
Bautismo en el Espíritu, también he escrito algo en mis libros. Para mí
es una gracia de renovación de todo el rito de la iniciación cristiana,
el bautismo, la confirmación. Pero es también una gracia extraordinaria
que no se puede explicar con las categorías que ya conocemos. Es una
gracia, es una respuesta a la plegaria del Papa Juan XXIII que pidió a
Dios un nuevo Pentecostés para la Iglesia Católica. El Señor ha
contestado y esta gracia es una gracia especial de un Pentecostés
renovado para la Iglesia del final del II Milenio y tal vez de todo el
III Milenio. Es una gracia especial y esto explica por qué esta gracia
del Bautismo en el Espíritu, de un nuevo Pentecostés, no es sólo
conocida por nosotros los católicos; también los protestantes la
conocieron antes que nosotros y para ellos también es una gracia
especial.
La última impresión que recuerdo, en la vigilia de mi bautismo, es que
paseaba por el parque y el Señor me habló con una imagen, como muy a
menudo el Señor hace. Es una imagen que se forma en mi interior y que es
una palabra. Imágenes que son palabras que se graban a fuego en el alma.
Es una manera de Dios de comunicarse con sus criaturas. Yo me veía como
un cochero que estaba sobre un coche y tenía las riendas del coche.
Intenté guiar y decidir si ir rápido o despacio, a derecha o izquierda.
Entonces me pareció que el Señor Jesús subía a mi lado y muy amablemente
me decía: ¿Quieres darme las riendas de tu vida?. Hubo un momento de
pánico porque me di cuenta que esto significaba que si yo daba las
riendas de mi vida al Señor, a partir de ese momento yo ya no volvía a
ser más el señor de mi vida, el dueño de mi vida. Él sería el Dueño de
mi vida. Por gracia de Dios, en momentos como éste se descubre qué es la
gracia de Dios. Se descubre lo que dice San Pablo que todo es gracia,
que por la gracia somos salvados. Por la gracia de Dios encontré en mi
corazón un sí, Señor, toma las riendas de mi vida porque yo me doy
cuenta de que no puedo ni siquiera decidir sobre mi vida; mañana podría
estar muerto; entonces ... toma Tú, Señor, las riendas de mi vida. Ahora
tengo que hacer en voz baja una pequeña confesión pública : muy a
menudo, de muchas maneras, he intentado retomar las riendas de mi vida y
esto son las debilidades humanas; pero cada vez, el Señor me hace
comprender que una vez que se le han dado las riendas no se pueden
volver a tomar.
Llegó el momento de esta oración del Bautismo en el Espíritu y había
muchas profecías y todas eran sobre un ministerio que era la
proclamación del Evangelio. Un hermano -este sacerdote irlandés- decía:
“Tu encontrarás un nuevo gozo en tu vida en proclamar MI Palabra”. Ya he
dicho que hasta ese momento yo no era un predicador y no sabía qué
significaba esta palabra. Se hablaba de Pablo que iba a Antioquia y
anunciaba el Evangelio a todas las naciones. Hubo un momento en que me
dijeron, ahora elige a Jesús como el Señor de toda tu vida. En ese
momento levanté mis ojos y encontré el crucifijo que estaba por encima
del altar y otra imagen, otra voz interior: “Yo soy el Señor que estás
eligiendo. Yo, el Crucificado”. Esto me ayudó enormemente porque me hizo
entender que la Renovación Carismática no es simplemente algo emocional,
esa alegría, levantar los brazos... Sí, ésos son signos exteriores de
una alegría nueva. Pero lo esencial es que, en la R.C., el Espíritu
Santo te lleva al corazón del Evangelio que es la cruz de Jesús; de allí
brota el Espíritu como la sangre y el agua.
No hubo emociones particulares durante mi Bautismo en el Espíritu; pero
sí la certeza de que algo estaba sucediendo. El día después me fui al
aeropuerto para irme a Washington y, en el coche, el sacerdote que me
acompañaba me dijo: “ahora escucha bien porque yo pongo una cinta en el
cassette y la primera canción es una profecía para ti”. Era un canto que
decía: “Que bellos son los pies de los que anuncian el Evangelio”.
Ahora, por donde voy en Italia, me cantan este canto porque saben que es
mi canción.
Me fui en el avión y sentía que algo había pasado. Y abriendo el
Breviario me parecía que los salmos eran nuevos, me hablaban, parecían
escritos especialmente para mí ... Y me di cuenta que esto es uno de los
primeros signos del obrar del Espíritu Santo: la Escritura se vuelve
Palabra viva de Dios.
No podemos descuidar este don magnífico para la Iglesia. La Iglesia en
el Concilio ha hablado de la importancia de la Escritura en la
Constitución Dei Verbum. Pero la realidad es que los cristianos, los
laicos que nunca habían tenido una Biblia, ahora no pueden separarse de
su Biblia. Yo he conocido muchos casos conmovedores de la Biblia que
habla directamente, ilumina, da fuerza a los cristianos más sencillos.
En una misión en Australia encontré un obrero, un emigrante italiano que
estaba allí y que el último día de la misión vino y me dijo: Padre, yo
tengo un gran problema en mi familia, tengo un muchacho de once años que
no está todavía bautizado. El problema es que mi mujer se ha vuelto
Testigo de Jehová y no quiere escuchar hablar del bautismo. Si lo
bautizo, habrá una tragedia en mi familia; si no lo bautizo, no estoy
tranquilo porque cuando nos casamos éramos los dos católicos. Yo le
dije: déjame esta noche para reflexionar y mañana hablamos y vemos qué
podemos hacer. A la mañana siguiente este hombre viene hacia mi muy
contento y me dice: Padre, yo ya he hallado la respuesta. Me alegré
mucho porque yo todavía no lo veía nada claro. Me dice: Ayer por la
tarde, regresé a mi casa y me puse a orar y abrí la Biblia y me vino la
página donde Abraham lleva a su hijo Isaac a la inmolación y leyendo me
he dado cuenta que cuando Abraham llevó a su hijo Isaac a la inmolación
no dijo nada a su mujer.
Era una respuesta incluso exegéticamente perfecta. Porque es verdad, los
rabinos cuando comentan este pasaje hacen notar que Abraham se calló, no
dijo nada temiendo que su mujer le impidiera obedecer a Dios y yo mismo
bauticé a este muchacho y fue una gran fiesta para todos.
Conocí en Italia a una viuda que había perdido a su marido muy joven.
Tenía tres hijos. Era un matrimonio muy unido y ésta era una prueba
terrible. Lo que le ayudó e incluso hizo de esta mujer una
evangelizadora, fue la Palabra de Dios, la Biblia. Ella tiene una
sensibilidad, un sentido de la Escritura que a mí mismo me asombra. Las
primeras semanas sin su marido ella decía que ponía la Biblia a su lado
en la cama porque la Biblia se había vuelto su compañero vivo, Dios le
hablaba.
Los tres meses que pasé en Washington después de mi bautismo fueron mi
luna de miel con el Señor. También nosotros los sacerdotes tenemos
nuestra luna de miel. Mi luna de miel duró tres meses. Pero yo siento
que la luna de miel -de los casados- no suele durar mucho más. Regresé a
Italia y la gente de la Renovación que me había conocido estaba
maravillada. Una mujer decía: “Hemos enviado a América a Saulo y ellos
nos han devuelto a Pablo”.
Empecé a participar en un grupo de oración en Milán y después de algunos
meses ocurrió algo que cambió mi vida. Yo estaba en mi celda orando. No
penséis que soy un gran hombre de oración. Deseo, deseo orar. Y a veces
incluso me quejé un poco con el Señor diciéndole: “Señor, tu me envías
por todo el mundo a hablar de la oración, incluso de la oración
trinitaria, ¿por qué no me das una gracia de oración un poco más fuerte,
porque mi oración es tan débil, Señor?. Me avergüenzo de hablar a los
demás de oración. Y el Señor me contestó de esta manera tan simple:
“Raniero, ¿cuáles son las cosas de las que se habla con más pasión y
entusiasmo, las que se desean o las que se poseen?. Yo contesté: “Las
que se desean, Señor”. “Bien -me contestó el Señor- sigue deseando y
hablando de la oración”. Por eso, cuando hablo, siempre me siento
discípulo y no maestro. Siempre recuerdo un dicho de los Padres del
desierto que decía: “Si tienes que hablar a los demás de algo que tú no
vives, algo que no has alcanzado todavía con tu vida, habla; pero
haciéndote el más pequeño de todos tus oyentes; habla como discípulo, no
como maestro”. Y yo trato de hacer mío este consejo.
Pues lo que pasó en aquel momento de oración fue esto. Tuve de nuevo una
imagen interior. Aparentemente nada extraordinario, pero interiormente
muy extraordinario. Tan extraordinario que cambió mi vida. Era como si
el Señor Jesús pasara delante de mí ... Y no sé por qué, pero reconocía
que era Jesús como cuando regresaba del Jordán después de su bautismo y
estaba a punto de empezar a proclamar el Reino de Dios; y pasando
delante de mí, me decía: “si quieres ayudarme a proclamar el Reino de
Dios, déjalo todo y sígueme”. Yo entendí inmediatamente que el Señor
quería decir: “deja tu enseñanza, tu cátedra universitaria...”. Yo era
incluso director de un departamento de esta Universidad, el departamento
de Ciencias Religiosas. “Déjalo todo y vuélvete un simple predicador
itinerante de la Palabra de Dios al estilo de tu padre Francisco de
Asís”. Yo tuve miedo de no estar lo bastante decidido, porque el Señor
invitaba pero parecía tener prisa. No se paraba, era como quien tiene
mucho qué hacer. Y de nuevo esta experiencia de la gracia de Dios, al
final de la oración encontré en mi corazón un “sí” lleno. “Señor, ¡lo
dejo todo!”. La Universidad había instituido esta cátedra especialmente
para mí y el Rector de la Universidad era mi maestro, mi amigo. En mi
corazón había un “sí, Señor, aquí estoy”.
Me fui a mi superior a Roma pidiendo el permiso para cambiar mi vida.
Dejar la Universidad y ser un predicador a tiempo completo. El Superior
General era un hombre que murió el pasado mes de Febrero a la edad de 91
años, un santo, un hombre de oración. Tuve la gracia de orar con él las
últimas horas de su vida. De San Francisco se decía que no era un hombre
que oraba era un hombre hecho oración. Y así era también mi superior.
Este superior a quien yo ya había manifestado mi experiencia del
Bautismo en el Espíritu, como buen superior prudente, me dijo:
“Esperemos un año y después decidiremos”. Ésta fue la ocasión para mí de
descubrir la gracia de la obediencia. Yo había tenido una inspiración
clara del Señor que me pedía dedicarme a predicar. Pero ahora tenía que
someter mi inspiración personal a la autoridad de mi superior, incluso
cuando me decía “esperamos”. Aquí yo concebí un pequeño libro titulado
“Obediencia”. Puede ser útil porque, a veces, la gente en la R.C. tiene
una inspiración del Señor, se sienten llamados a hacer algo y piensan
que esto es suficiente y sin pedir ningún permiso, ni al obispo, o al
superior... se lanzan a llevarlo a cabo y nadie puede pararlos. Esto no
es bueno, porque siempre la inspiración interior del Espíritu tiene que
someterse al discernimiento objetivo de la Iglesia. El Espíritu que te
habla personalmente te habla también a través de la obediencia a la
autoridad que puede ser: el obispo, el superior, el párroco, el director
espiritual... puede ser de diferentes clases. Éste es un criterio muy
importante : no podemos actuar simplemente bajo la inspiración personal
porque nunca sabremos si hemos acertado o nos hemos equivocado. Si yo
hubiera dejado la Universidad simplemente bajo esta inspiración
personal, nunca habría sabido si era verdaderamente la voluntad de Dios.
La obediencia salvó mi vocación.
Después de un año, no estaba para mí tan claro. ¿Qué voy a hacer ahora?.
Yo había pasado toda mi vida en el estudio, en la búsqueda. ¿Qué voy a
hacer?. Había un cierto temor. Volví entonces al superior y él con mucha
decisión me dijo: “Es la voluntad de Dios. Dirán que estamos locos los
dos, tu y yo; pero después de diez años tal vez entenderán”.
El Señor me hizo un descuento. No esperó diez años, fueron menos. Me
fui, hice un Retiro en una pequeña casa de capuchinos en Suiza para
prepararme. Éste fue el momento en el que el Señor me habló, sobre todo
a través de Pablo, en la carta a los Filipenses, cuando Pablo habla de
lo que era antes :
circuncidado, de la tribu de Benjamín, fariseo, irreprensible, un hombre
perfecto, podía incluso ser canonizado... pero todo lo que yo
consideraba una ganancia lo considero una pérdida a partir del momento
cuando conocí a Jesús como Señor, y he dejado de lado todo para
encontrar esta justicia que viene de la fe en Cristo y todo esto para
conocerle a Él y el poder de su resurrección y la participación en sus
sufrimientos.
Pero lo que me impresionó más fue precisamente la palabra más pequeña de
esta frase Él. Porque cuando Pablo dice -a fin de conocerle a Él-. El
pronombre personal en este momento me parecía contener más verdad sobre
Jesús que todos los libros que yo había leído o escrito. Porque cuando
Pablo dice Él, entiende el Jesús vivo, el Jesús en carne y hueso; no una
teoría sobre Jesús o una idea abstracta. Ésta es la diferencia. Conocer
a Jesús como Señor significa conocerlo como el Viviente, el que ha
resucitado. No un personaje del pasado ... ¡ Él !, a fin de conocerle ¡a
Él!.
Yo llevaba un mes en esta casa de retiro y me llegó una llamada de
teléfono. Era mi superior general que me decía: “El Santo Padre te ha
nombrado predicador de la Casa Pontificia; ¿tienes objeciones serias
para renunciar?”. Yo intenté buscar objeciones serias. Pero, aparte del
miedo, no encontré objeciones serias. Entonces le dije: “Padre, si esta
es la voluntad de Dios, acepto ir”. Tuve que prepararme deprisa porque
en un mes tenía que empezar a predicar mi primera Cuaresma al Papa. Y
voy a decirles algo de este ministerio. No para hablar de mí mismo sino
para hacerles conocer algo del Santo Padre. Algo que nos revela cosas
muy edificantes del Papa.
Existe este ministerio que está otorgado a la orden capuchina que se
llama el predicador de la Casa Pontificia y esto consiste en que cada
viernes por la mañana, en Advierto y Cuaresma, un fraile tiene que dar
una meditación al Papa, a sus secretarios, cardenales, obispos de la
Curia Romana y los superiores generales de las órdenes religiosas. Son
entre 60 y 100 personas. Yo empecé este ministerio y después de 23 años
todavía continúo. ¡Veis la paciencia heroica del Papa!. El lleva
escuchándome veintitrés años. Fue una gracia del Señor. Me di cuenta que
era una providencia para hacer resonar en el corazón mismo de la
Iglesia, en esos momentos de gran recogimiento, hacer resonar la gracia
del Espíritu que circula en la base de la Iglesia. Y, precisamente, unas
de las primeras meditaciones fue sobre el Bautismo en el Espíritu. Hablé
con mucha fuerza de que ésta es una gracia para toda la Iglesia. De como
es una manera de hacer del cristianismo algo vivo, de renovar la
autoridad, la predicación, la liturgia, cada aspecto de la Iglesia. Y me
di cuenta de que hablé de una manera muy atrevida. Incluso dije: “ No
tenemos que decir de los laicos, ¿qué pueden darnos a nosotros los
sacerdotes y a los obispos, estos laicos?. Nosotros hemos recibido la
plenitud del Espíritu”. Así les hablé en aquel momento. Porque el Señor
puede contestarnos: “Yo también recibí la plenitud del Espíritu en el
momento de mi encarnación en María y a pesar de esto me fui al Jordán y
pedí a Juan el Bautista, que era un simple laico, ser bautizado”.
Después de la charla yo siempre me encuentro con el Papa en una salita
contigua. Y yendo a encontrar al Papa, un cardenal me dijo: “hoy en esta
sala hemos escuchado al Espíritu Santo que nos ha hablado”. Y se fue.
El Papa no falta nunca, nunca. El me edifica a mí. Pensad : el maestro
de toda la Iglesia que encuentra cada mañana, a las nueve, tiempo de
escuchar la meditación de un sacerdote, el último sacerdote de la
Iglesia Católica.
A veces, saliendo de la predicación encuentro Jefes de Estado que están
esperando para ser recibidos por el Papa y él está allí escuchando a un
pobre fraile. Un año -creo que era 1986- faltó dos viernes porque estaba
de viaje en América Central y cuando vino, se dirigió derecho hacia mí,
pidiendo perdón por haber faltado a dos charlas. A veces yo digo a mis
hermanos los laicos: ¿habéis ido a pedir perdón alguna vez a vuestro
párroco por haber faltado a la homilía del domingo?.
Recuerdo otra pequeña anécdota. Una vez al año, en viernes santo, la
homilía se tiene en la Basílica de San Pedro. Es la única ocasión en la
que el Papa preside la liturgia, pero no habla. Se sienta y el
predicador de la Casa Pontificia tiene que subir al altar papal y dar su
homilía. Y allí está toda la Iglesia, todos los cardenales... Es un
momento de gran solemnidad. Me di cuenta inmediatamente que tenía que
hablar muy despacio porque el sonido en la Basílica retumbaba. Pero
hablando despacio tardé diez minutos más de lo previsto en el programa.
Y el responsable del horario del Papa -entonces era un obispo, después
fue cardenal; ahora ya ha muerto- estaba muy nervioso y a menudo miraba
su reloj, porque el Papa después tenía que presidir un Vía Crucis en el
Coliseo. Yo no lo veía. Pero este obispo contó a algunas hermanas al día
siguiente que después de la liturgia el Papa lo llamó y le dijo: “Cuando
un hombre nos habla en el nombre de Dios, no tenemos que mirar a nuestro
reloj”.
Este ministerio de proclamar la Palabra de Dios, en la simplicidad de
San Francisco y el poder del Espíritu Santo, me ha llevado por todo el
mundo, por muchas naciones. Predicando retiros a los obispos. He
predicado este año a todos los obispos de Irlanda. Tengo que predicar en
Noviembre de este año 2002 a todos los obispos de Polonia. También en
Italia daré un Retiro de sacerdotes. A menudo es la Renovación
Carismática la que organiza mis viajes y ofrece la posibilidad de
Retiros para el Clero y junto a esto hay un fin de semana para la
Renovación.
Queridos hermanos, es un don que la R.C. hace a la Iglesia. Hubo un
Retiro en 1995, con ocasión de los quinientos años de la evangelización
de América Latina. Fue un largo Retiro en Monterrey (Méjico). Había 1700
sacerdotes y 70 obispos de toda América Latina. Un obispo mexicano dijo:
“Si la Renovación Carismática no hubiera hecho nada más que organizar
estos Retiros para el Clero, habría ya sido suficiente para la Iglesia”.
Muy a menudo, los sacerdotes son renovados en estos retiros. Hay una
gracia especial; muchos sacerdotes que habían llegado al retiro
invitados y a veces traídos por los laicos, antes de irse daban
testimonio de que habían llegado decididos a abandonar el ministerio
sacerdotal y ahora regresaban decididos a retomar con más entusiasmo.
Era un momento de gran efusión del Espíritu. Yo estaba al lado del altar
orando por los demás, y fue en esta ocasión cuando un joven sacerdote se
acercó a mí, se arrodilló y muy decidido me dijo: bendígame padre,
“quiero ser profeta de Dios”. Yo habría hablado en la homilía
precisamente de esto: que el Señor necesita profetas entre los
sacerdotes. Especialmente en América Latina, necesita profetas, es
decir, personas que permitan a Dios hablar. Este es el profeta. El
profeta es uno que se calla. “El profeta verdadero cuando habla se
calla”, decía el judío Filón. Porque en este momento no es más el que
habla. Había hablado entonces de la necesidad de profetas, y vino este
joven diciendo, visiblemente inspirado, “quiero ser profeta de Dios”.
Percibí que hablaba en serio. Fue una gran emoción para mí. Y ahora sigo
sirviendo al Señor en esta manera, proclamando la gracia del Señor, como
ahora. Os voy a decir una última palabra.
Cuando mi superior me permitió cambiar mi vida y empezaba a ser
predicador a tiempo completo, en la Liturgia de las Horas -era un 10 de
octubre- había un pasaje de Ageo, el profeta Ageo. En el pasaje, cuando
después de haber reprochado a su pueblo de cuidar de su casa y no
reconstruir el Templo, el pueblo se convierte, empieza a reconstruir el
Templo de Dios, y Dios envía de nuevo al profeta Ageo, esta vez con un
mensaje de consuelo. Dice ahora: “¡Ánimo, Zorobabel, id al trabajo
porque estoy yo con vosotros! –oráculo del Señor-”. “¡Al trabajo, Josué,
al trabajo pueblo entero del país porque estoy yo con vosotros! –dice el
Señor-”
Después de leer este pasaje en la Liturgia de las Horas, me fui a la
plaza de San Pedro. Quería orar un poco a San Pedro para bendecir mi
ministerio nuevo. En la plaza de San Pedro no había nadie; era un día de
octubre muy lluvioso. Como si la palabra de Dios se volviera viva,
mirando hacia la ventana del Papa, empecé a gritar: ¡Ánimo, Juan Pablo
II, al trabajo porque estoy yo con vosotros! Era muy fácil porque no
había nadie alrededor.
Y después de tres meses, me encontré que estaba frente al Papa, y le
dije lo que había hecho bajo su ventana. Y de nuevo proclamé este pasaje
de Ageo, pero no como una cita, sino como una palabra viva, en este
momento, para el corazón de la Iglesia. Entonces, mirando al Papa, que
estaba al lado mío, empecé a decir: ¡Ánimo, Juan Pablo II!, a pesar de
que Juan Pablo II es el hombre que tiene más ánimo de toda la humanidad,
pero en el Nombre del Señor, ¡ánimo Juan Pablo II, ánimo Cardenales y
Obispos de la Iglesia Católica, y al trabajo porque estoy yo con
vosotros.
Y siempre cuando el Señor me envía a alguna parte del mundo, repito este
mensaje de nuevo como una palabra viva, no como un recuerdo de antaño.
Entonces, ahora os digo a vosotros: ¡Ánimo, ánimo sacerdotes y laicos de
la Renovación Carismática de España, de la Iglesia de España, y al
trabajo porque estoy yo con vosotros! –dice el Señor-. ¡Amén!. |
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